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14 de octubre 2026 - 08:38
Día Mundial de la Donación de Órganos: las cifras en Argentina, los requisitos y cómo funciona el sistema

Más de 7.400 personas esperan un trasplante en el país. En lo que va del año se realizaron 1.738 procedimientos y la Ley Justina establece que los mayores de 18 años son donantes, salvo que hayan expresado su oposición.

Cada 14 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Donación de Órganos, Tejidos y Trasplantes, una fecha destinada a destacar la importancia de este acto solidario que puede salvar vidas o mejorar la salud de quienes esperan una intervención. Un solo donante puede beneficiar hasta a siete personas, mientras miles de pacientes aguardan un órgano que, en muchos casos, representa su única alternativa de tratamiento.

En Argentina, los datos del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI) indican que 7.403 personas necesitan un trasplante para salvar su vida. En lo que va del año se concretaron 1.738 trasplantes, se contabilizaron 795 donantes de órganos y la tasa alcanzó los 17,11 donantes por cada millón de habitantes.

La fecha también permite reflexionar sobre el funcionamiento de un sistema que requiere la participación de la sociedad, la intervención de equipos médicos especializados y la disponibilidad de infraestructura hospitalaria. Un trasplante consiste en reemplazar un órgano o tejido enfermo por otro sano para recuperar o mejorar la salud del paciente.

La demanda mundial supera la disponibilidad de órganos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los trasplantes de órganos, tejidos y células son una herramienta médica fundamental para prolongar la vida y mejorar su calidad.

Los avances en las técnicas de extracción, conservación e implantación, junto con los tratamientos inmunosupresores, permitieron aumentar la efectividad de estos procedimientos. Sin embargo, también creció la demanda de órganos y tejidos, que continúa por encima de la cantidad disponible.

Aunque algunos trasplantes, como el renal, el hepático y el de córnea, pueden resultar tratamientos eficaces y costo-efectivos para determinadas enfermedades, el acceso sigue siendo desigual entre países y regiones.

Entre los principales obstáculos se encuentran la falta de programas nacionales consolidados, la escasez de profesionales especializados, las limitaciones de financiamiento y los costos de las intervenciones y de los tratamientos posteriores. Según la OMS, el trasplante de córnea es el procedimiento de este tipo que se realiza con mayor frecuencia en el mundo.

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Los orígenes de los trasplantes: de las primeras representaciones a la medicina moderna

La idea de reemplazar una parte enferma del cuerpo por otra sana tiene antecedentes históricos que se remontan a varios siglos atrás. Sin embargo, el desarrollo científico que permitió convertir los trasplantes en una práctica médica efectiva se produjo principalmente entre los siglos XIX y XX.

Una de las representaciones más antiguas de esta idea aparece en la pintura Milagro de San Cosme y San Damián, que retrata una historia atribuida a estos hermanos médicos del siglo III. Según el relato, habrían reemplazado la pierna de un soldado afectada por cáncer por la de un hombre fallecido.

Los primeros procedimientos con respaldo científico surgieron en el siglo XIX. Posteriormente, los avances que hicieron posible mantener la irrigación sanguínea de los órganos injertados abrieron nuevas posibilidades quirúrgicas y sentaron las bases de la trasplantología moderna.

Qué establece la ley de donación de órganos en Argentina

En el país, la Ley 27.447, sancionada en 2018 y conocida como Ley Justina, establece que todas las personas mayores de 18 años son consideradas donantes de órganos y tejidos después de su fallecimiento, salvo que hayan manifestado expresamente su oposición.

La norma lleva el nombre de Justina Lo Cane, una niña que murió a los 12 años mientras esperaba un trasplante de corazón. Su historia se convirtió en un símbolo de la necesidad de promover la donación y mejorar el acceso a los trasplantes.

En el caso de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años, la decisión sobre la donación corresponde a sus responsables legales, de acuerdo con las condiciones previstas por la normativa.

Quienes deseen expresar su voluntad de donar o dejar constancia de su negativa pueden hacerlo a través de distintos canales:

  • La aplicación Mi Argentina, con una cuenta y la identidad validada.

  • La firma de un acta ante el INCUCAI o los organismos provinciales correspondientes.

  • La solicitud para que la decisión quede registrada en el Documento Nacional de Identidad.

  • El envío de un telegrama gratuito mediante el Correo Argentino.

La voluntad expresada puede modificarse en cualquier momento por la propia persona. Ningún familiar ni tercero puede cambiar esa decisión. Tampoco es necesario realizar estudios médicos previos para manifestarse a favor de la donación: la evaluación de la aptitud de los órganos se efectúa en el hospital cuando se produce el fallecimiento.

En qué circunstancias se puede donar

La donación de órganos después de la muerte depende de condiciones médicas específicas. Para que puedan preservarse los órganos destinados al trasplante, el fallecimiento debe producirse en una unidad de terapia intensiva, donde existen los recursos necesarios para mantener temporalmente sus funciones.

Por estos requisitos, solo alrededor de cuatro de cada mil fallecimientos reúnen las condiciones para la donación de órganos. Los equipos médicos evalúan qué órganos pueden utilizarse y realizan los estudios correspondientes para descartar enfermedades que impidan el procedimiento.

La donación de tejidos, en cambio, no requiere necesariamente que la persona fallezca en una unidad de terapia intensiva.

También existe la posibilidad de donar en vida un riñón o una parte del hígado. Estas intervenciones están sujetas a requisitos legales y médicos: deben existir garantías razonables de seguridad para el donante y perspectivas de éxito para quien recibe el órgano.

En Argentina, los órganos que pueden trasplantarse son los riñones, el hígado, el corazón, los pulmones, el páncreas y el intestino. Entre los tejidos se encuentran las córneas, la piel, los huesos y las válvulas cardíacas.

Las células progenitoras hematopoyéticas también se utilizan en determinados tratamientos, aunque su modalidad de donación es diferente, ya que la extracción se realiza en vida.

Cómo se asignan los órganos a quienes esperan un trasplante

En Argentina, las listas de espera son únicas para cada tipo de órgano y están bajo la supervisión del INCUCAI. La distribución se realiza mediante un sistema informático que contempla criterios médicos previamente establecidos, con el objetivo de garantizar transparencia y equidad.

Entre los factores considerados figuran la gravedad del paciente, la compatibilidad biológica entre el donante y el receptor, las características del órgano y el tiempo de permanencia en la lista de espera.

El proceso comienza cuando un equipo médico detecta a un posible donante en una unidad de cuidados intensivos y se comunica con el organismo provincial correspondiente o con el INCUCAI para coordinar las actuaciones necesarias.

Luego se certifica el fallecimiento mediante criterios neurológicos, a través del diagnóstico de muerte encefálica. Una vez confirmada la muerte, el equipo médico mantiene la oxigenación y las condiciones necesarias para preservar los órganos, mientras se realizan estudios para determinar cuáles son aptos para el trasplante.

Cuando se confirma que la persona puede ser donante, el Sistema Nacional de Información de Procuración y Trasplante de la República Argentina (SINTRA) permite identificar a los posibles receptores según parámetros como el grupo sanguíneo, la compatibilidad biológica y la urgencia médica.

Después de la asignación, los centros de trasplante preparan a los pacientes para la intervención. En paralelo, un equipo especializado realiza la ablación, es decir, la extracción de los órganos destinados a ser implantados.

El procedimiento se lleva a cabo bajo condiciones de asepsia y, una vez finalizado, el cuerpo de la persona fallecida se entrega a sus familiares sin que la intervención altere su apariencia externa.

El tiempo durante el cual un órgano puede conservarse antes del implante varía según su tipo y puede oscilar entre cuatro y 36 horas. Las cirugías de trasplante, por su parte, pueden extenderse entre dos y diez horas.

La mayoría de las religiones considera la donación de órganos y tejidos un acto de solidaridad. En este proceso intervienen profesionales de distintas especialidades, cuyo trabajo conjunto permite que los órganos y tejidos lleguen a las personas que los necesitan.