La cadena Føtex entrena máquinas para trabajar de noche y automatizar tareas rutinarias. La empresa desarrolladora espera que puedan reponer productos de forma autónoma a comienzos de 2027.
La cadena Føtex entrena máquinas para trabajar de noche y automatizar tareas rutinarias. La empresa desarrolladora espera que puedan reponer productos de forma autónoma a comienzos de 2027.
Un supermercado de la localidad danesa de Lyngby, al norte de Copenhague, comenzó a entrenar robots humanoides para reponer mercadería en las góndolas durante la noche. La prueba, impulsada por la cadena Føtex y la empresa tecnológica Hive Robots, busca automatizar tareas rutinarias y liberar tiempo de los empleados para que puedan atender a los clientes.
Por ahora, los robots trabajan más lentamente que el personal humano, pero sus desarrolladores confían en que los avances en inteligencia artificial mejoren su velocidad y precisión. El objetivo es que, a comienzos de 2027, las máquinas puedan reponer algunos productos de manera autónoma y que los supermercados contraten el servicio por hora.
Los robots tienen brazos, piernas y dedos que les permiten desplazarse y manipular mercadería en espacios diseñados para personas, sin necesidad de modificar la distribución de los comercios. La empresa danesa Hive Robots desarrolla el software y se ocupa del entrenamiento, mientras que los equipos son fabricados por la compañía china de robótica Unitree.
La capacitación requiere que los robots aprendan a ejecutar movimientos y resolver situaciones habituales de un supermercado. En una de las pruebas, un operador utiliza gafas de realidad virtual y controles manuales para guiar a una máquina mientras recoge bolsas de pasta y las coloca en una estantería. Las demostraciones generan los datos que luego se utilizan para enseñarles a realizar esas tareas de forma autónoma.
“Hay muchas pequeñas cosas en las que los humanos ni siquiera pensamos y que básicamente tenemos que enseñar al robot”, explicó Roger Sala, piloto de robots de Hive Robots. El entrenamiento comenzó en junio en establecimientos de Føtex, cadena perteneciente a Salling Group, el mayor minorista de Dinamarca, que opera más de 2.100 tiendas en Dinamarca, Alemania, Polonia, Letonia, Estonia y Lituania.
La iniciativa se desarrolla en medio del debate sobre el impacto de la inteligencia artificial y la robótica en el empleo. Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2024 estimó que la IA podría transformar las tareas vinculadas a alrededor del 60% de los puestos de trabajo en la Unión Europea, tanto mediante la asistencia a los empleados como a través de la automatización de algunas funciones.
El estudio también advirtió que estas tecnologías pueden aumentar la productividad, aunque plantean riesgos de desplazamiento laboral. Frente a ese escenario, Salling Group sostiene que su proyecto apunta a respaldar a los trabajadores y no a reemplazarlos. Según la compañía, la reposición de productos representa entre el 40% y el 50% del tiempo de trabajo del personal de Føtex.
Hive Robots también señaló que la cadena tiene dificultades para contratar jóvenes para realizar esa tarea, uno de los motivos que impulsan la búsqueda de soluciones automatizadas. La posibilidad de delegar parte de la reposición en máquinas permitiría destinar más tiempo del personal a otras actividades dentro de los establecimientos.
El director de operaciones de Føtex, Simon Kudsk, advirtió que la expansión de esta tecnología llevará tiempo y estimó que podrían pasar hasta cinco años antes de que haya robots en todas las tiendas. Entre las funciones que podrían incorporar figuran detectar productos faltantes o mal ubicados, retirar cajas de cartón vacías y controlar las fechas de consumo preferente.
“Nuestra visión, o el sueño ahora mismo, es que con el tiempo podamos tener uno o dos humanoides en cada tienda Føtex que apoyen a nuestros compañeros, hagan el trabajo más eficiente y creen más tiempo para actividades de valor añadido centradas en los clientes”, afirmó Kudsk. El resultado de las pruebas permitirá evaluar hasta qué punto los robots pueden integrarse en las operaciones diarias de los supermercados.