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14 de agosto 2026 - 12:51
Los jóvenes de 18 a 25 años guardan cada vez más datos personales en el celular

El 67% de los jóvenes de entre 18 y 25 años prefiere el smartphone para sus actividades digitales.

El celular se consolidó como el principal dispositivo para conectarse a internet entre los jóvenes de la Generación Z. El 67% de los usuarios de entre 18 y 25 años lo elige como su herramienta preferida para realizar actividades digitales, por encima de la computadora tradicional.

El vínculo con el smartphone no se limita a la comunicación o el entretenimiento. Para este grupo, el dispositivo funciona como una verdadera bóveda personal donde se concentran fotos, videos, contactos, conversaciones, documentos, credenciales bancarias, información académica y accesos a distintos servicios.

El crecimiento del uso móvil también modifica la forma en que los jóvenes almacenan y protegen sus datos. Una encuesta de Kaspersky señala que casi dos tercios guardan recuerdos visuales en el teléfono, mientras que el 55% almacena contactos y el 46% conserva mensajes y chats.

el celular ya funciona como un todo personal, con fotos, chats, contactos, DNI, información bancaria y accesos a servicios

La información almacenada incluye además documentos personales de importancia. El 41% de los jóvenes encuestados guarda en el smartphone elementos como pasaportes o identificaciones, a los que se suman credenciales de videojuegos, archivos vinculados con los estudios y accesos a servicios financieros.

La concentración de tantos datos convierte al celular en un objetivo especialmente relevante para ciberdelincuentes. La pérdida, el robo físico o una infección con malware pueden comprometer en un mismo dispositivo información personal, financiera y laboral, además de cuentas utilizadas para acceder a otros servicios.

El aumento de la dependencia tecnológica, sin embargo, no siempre está acompañado por mejores hábitos de seguridad. La reutilización de contraseñas, la instalación de aplicaciones sin verificar su procedencia, la falta de actualizaciones y la ausencia de copias de seguridad pueden aumentar la exposición a fraudes y robos de identidad.

El uso intensivo del smartphone también modifica la manera en que la Generación Z consume información y se relaciona con la tecnología. La exposición permanente a contenidos breves, mensajes y desplazamiento continuo puede dificultar la concentración y favorecer hábitos de consumo rápido.

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Este comportamiento también plantea desafíos en ámbitos como la educación y el bienestar digital. El tiempo destinado a redes sociales, mensajería y contenidos breves ocupa espacios que antes podían dedicarse a otras actividades, mientras educadores y familias buscan nuevas formas de equilibrar el uso de la tecnología.

La preferencia de la Generación Z por el celular anticipa una tendencia que puede extenderse a otros grupos de edad. A medida que el smartphone concentra cada vez más funciones de la vida cotidiana, la seguridad de los dispositivos, la protección de los datos y la educación digital adquieren un papel central.