La agrupación murguera que fue creada en 1951 volvió a ponerle calor y color al carnaval porteño. Ricardo Cigliutti, su secretario general, recordó los inicios y sentenció: "Hacemos divertir a la gente".

El martes pasado, el “Rey Momo” se guardó hasta el próximo año cuando los carnavales porteños vuelvan a llamarlo para llenar de alegría, diversión y espuma las calles de la ciudad y el país. Y con el cierre de los carnavales también se despintaron la cara, se sacaron los trajes y guardaron los instrumentos los integrantes de la Agrupación Humorística, Coral, Musical y Recreativa Los Linyeras de la Boca.

Así se define este grupo de fanáticos por los carnavales que resisten el paso del tiempo y las nuevas corrientes sosteniendo con vida a la agrupación más antigua del barrio de La Boca.

Ricardo Cigliutti es el secretario general de la agrupación. Con 61 años salió los cuatro sábados de febrero y el lunes pasado a recorrer la ciudad llevando el sentimiento de lo que el define como “la última expresión cultural de un carnaval que nunca más volverá”.

La agrupación nació en 1951 entre copas y cafés en el bar Pasalaqua de Brandsen y Almirante Brown. Desde ese momento empezó a crecer hasta transformarse en un referente del humor y la música. Comenzó haciendo imitaciones de los linyeras del barrio, que eran personajes típicos que circulaban por la zona, de ahí el nombre que hoy lleva.

Sin embargo, en 1976, cuando el gobierno militar prohibió los tradicionales bailes de carnaval, las murgas y agrupaciones se desintegraron. Con el resurgimiento de la democracia se recuperó la fiesta y de a poco se logró revivir el sentimiento carnavalero que estaba guardado. “En el 83 cuando volvió la democracia todos salían con los Nenes de Suárez y Gaboto que eran la murga más grosa y la mayoría se fue para ahí. Pero en un momento se juntaron muchos pibes en otras murgas y era imposible trasladarlos a todos. Ahí fue que un grupo decidió recuperar a Los Linyeras. En el grupo había grandes músicos que laburaban en los boliches de La Boca, con una gran calidad vocal, y que salían con nosotros”, recuerda Ricardo.

La historia cuenta que después de mucho trabajar, de hacer presentaciones solo en La Boca, el fenómeno de Los Linyeras ya estaba instalado y había que ir por más. Es que no es una murga tradicional, tampoco una agrupación más. Ellos mismos así lo dicen: “Somos una agrupación humorística en la que tocamos valses, tarantelas, milongas. Hacemos divertir a la gente. Y además de sacar a los pibes de la calle les enseñamos a tocar un instrumento para que tengan un oficio más para poder salir a pelearla”, dicen. Así fue que en 2004 decidieron sumarse al circuito oficial del carnaval y competir con el resto.

“Primero salimos en el barrio y ya en 2004 y 2005 fuimos a la Comisión de Carnaval para ver cómo era el tema para adaptarnos al carnaval. Desde ahí nos metimos a competir por reglamento y no paramos de crecer. Hoy tenemos alrededor de 150 personas con nosotros. Tres bandoneones, cuatro acordeones, tres trombones, una tuba, un bombardino, dos contrabajos, tres o cuatro bombos con platillos, cinco bombos de los tradicionales, cuatro o cinco redoblantes, tres zurdos y un repique, siete u ocho martillos y cuatro o cinco zambombas, con la dirección musical de Nicolás Solazi”.

Duro golpe

En medio de toda la alegría que significó prepararse y salir a desfilar en un nuevo carnaval, Los Linyeras sufrieron un duro golpe al corazón. Pocos días de la fiesta tan esperada falleció Saturnino “el Pato” Centurión, quien allá por 1951, cuando nació la agrupación, fue la mascota.

“Los años pasaron y siguió ligado a nosotros. Era el único de aquellos primeros tiempos que quedaba. Se había ido a España a visitar a la hija y estaba preparándose para venir y salir con nosotros de carnaval, pero el martes previo falleció. Tuvo un infarto y nos enteramos unos días antes de salir”, cuenta Ricardo con dolor y nostalgia.

Es que la Agrupación además de la nueva sangre tiene aún muchos de aquellas épocas de esplendor de los Carnavales de la Boca a los que el tiempo les pasa factura pero que jamás podrá hacer olvidar.

Si algo tienen Los Linyeras es que respetan con todo la historia de la agrupación y el fin por el cual se constituyeron. Tienen muy claros sus gustos y objetivos, y los exteriorizan en la charla con PORTEÑO DEL SUR.

“Nosotros no perseguimos la plata. No lo hacemos por el dinero. De hecho este año teníamos más fechas para hacer pero las donamos”, dice Ricardo Cigliutti.

Es que Los Linyeras están, además de para alegrar a la gente, para ayudar a los pibes del barrio. “Nosotros les enseñamos a tocar los instrumentos, es una salida laboral más. Hasta hemos comprado bandoneones para que puedan tenerlos a aquellos que les gusta. Porque la agrupación es eso, además si vos no lo hacés por plata, esa viene sola”.

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