Un campeón menos para el boxeo argentino. La derrota del mendocino Juan Carlos "Cotón" Reveco (50,800) a manos del nipón Kazuto Ioka (50,800) de ayer por la mañana, en un reñido combate que se efectuó en el Prefectural Gymnasium de Osaka, Japón, en el que resignó el título mundial mosca de la AMB en fallo mayoritario tras 12 rounds, dejó al pugilismo nacional con apenas un solo monarca ecuménico, de los cuatro que tenía.
Y si bien la pelea fue por demás pareja, y el fallo razonablemente localista, fue de esas "robables" cuando uno va de visitante a combatir contra una joven promesa, por el cual se invirtió mucho dinero, a estadio colmado y en un reducto difícil como el japonés.
Reveco no logró dar el salto de calidad suficiente como para evitar cualquier despojo, y debió resignar su faja, que tanto insistió en arriesgar fuera del país, especialmente en esas tierras, donde encontró su Waterloo, injusto quizás (no tanto como su otra derrota, ante el francés Brahim Asloum), pero donde había hecho méritos como para regresar con su corona en la cabeza, sin vencer ni ser vencido. Equivocando la estrategia aceptó el palo y palo, dejó que el nipón pegara lo suyo y hubiera de qué agarrarse para argumentar cualquier opinión, a favor o en contra, y, lo más desatinado, hizo pelea de retador yendo a buscar a Ioka, que por el contrario, hizo pelea de campeón, esperando.
Sabedor de que en terreno hostil debía ir a buscar la lucha, porque si se quedaba esperando también hubiese sido motivo para negarle la victoria, el Cotón salió de su libreto contragolpeador y fue al ataque, postura que no domina con la solvencia con que esgrime la contra. Siendo más bajo y corto que su rival, se expuso a los rectos de éste, que tuvo un rol más cómodo dentro del dinámico match, cambiante en dominios y abundante en prolijidad y elevada destreza.