El histórico Cine Teatro Urquiza se fundó en 1921 y en su época dorada fue, sin dudas, uno de los polos culturales más reconocidos de la Ciudad de Buenos Aires. Albergó siempre espectáculos de jerarquía, incluso Carlos Gardel, Aníbal Troilo y Tita Merello pasaron por su escenario. Artistas populares de todo tipo actuaron en sus salas y durante décadas fue epicentro de encuentros culturales y miles de personas disfrutaron allí de las mejores películas. El Urquiza, por diversos avatares, cerró sus puertas al público en 1962, época en que el patrimonio cultural argentino entró en decadencia. A partir de allí, y hasta su abandono actual, en el lugar funcionaron distintos emprendimientos comerciales. Pero la cultura siempre sobrevolaba el edificio y reclamaba volver. Por eso, a partir del 2013, los vecinos de Parque Patricios intensificaron su lucha, con el apoyo de clubes, entidades barriales y actores, para preservar el espacio cultural. Y hoy esa lucha empieza a tener su final feliz.
Por otro lado, distintos tratados internacionales, leyes nacionales y locales que resguardan el patrimonio histórico, arquitectónico y cultural de la Capital Federal, además de normas específicas que protegen la actividad teatral, dejaban en claro que la empresa dueña del edificio no podía hacer lo que quisiera en el lugar. Y hasta la ley 14.800 señala que en el caso de demolición de salas teatrales, existe la obligación de construir algo de características semejantes. Pero sólo el peligro real de que eso no sucediera, algo evidente desde 2014, derivó en un férreo y convencido accionar de los vecinos, para torcer la historia. Se hizo una presentación judicial, pasaron varias audiencias y finalmente se llegó a un acuerdo. Fue una lucha en las calles y en la Justicia, siempre con la bandera de la cultura en lo más alto.