Zonas urbanas inundadas, incendios forestales y otras catástrofes perjudican a todos, incluso a perros y gatos que suelen quedar a la deriva. Las medidas a implementar para que ellos también estén a salvo
El cambio climático hace que las catástrofes naturales se produzcan cada vez con mayor frecuencia. Por eso siempre es conveniente estar prevenidos y saber qué hacer en cada caso para proteger a nuestras mascotas. La Asociación limeña Pro animales Vida Digna preparó un informe donde se presentan distintas situaciones que se podrían presentar ante un desastre natural y las soluciones que cada uno de nosotros puede aportar.
Cuando hace días que llueve en los cerros y el cielo está oscuro, posiblemente de un momento a otro comience a temblar la Tierra: en cuestión de segundos se ve una masa de lodo y piedras bajando hacia las casas. La gente corre hacia las zonas altas. Pero en el patio de atrás de la casa queda un perrito ladrando.
Cuando comienza a llover en la costa, como casi nunca antes sucedía, y la lluvia es cada vez más intensa, al cabo de pocas horas las calles y las casas se inundan con agua y barro. Sin embargo, nadie resulta herido, las familias pudieron encontrar refugio. Pero en una zanja hay un gatito intentando nadar.
Durante la cena, de pronto se oye un estruendo y todo comienza a temblar. La familia sale a la calle y por todas las puertas se asoma gente. Se produjo un terremoto y una enorme grieta aparece en la pared de una casa. Atrás de la pared se encuentran jaulas con conejos y aves.
Un cazador furtivo baja de un bosque seco donde ha encendido una fogata. El cazador se va creyendo que ha apagado bien el fuego, pero sopla el viento y, en cuestión de minutos, las cenizas se convierten en llamas rabiosas. Los arbustos y árboles de los alrededores arden también. Al cabo de una hora, las chacras más próximas están en peligro. Se pide a los habitantes de la zona que abandonen el lugar y busquen refugio. Pero a lo lejos se ve cómo un burrito intenta esquivar la interminable cortina de fuego.
Un buque se desvía a la salida de un puerto y choca contra unas rocas. En un costado se abre un boquete. El capitán comprueba que la carga se está yendo al agua. Al cabo de unas horas, una capa de petróleo negro y viscoso cubre el mar y la orilla. Las víctimas del desastre no han sido evacuadas. No pueden pedir ayuda, son focas y morirán si nadie acude a limpiar el petróleo.
Los problemas que suceden: el perro atrapado, el gato de la zanja, los animales enjaulados, el burrito y las focas cubiertas de petróleo afrontan un triste destino en estas historias. Al igual que las personas, los animales pueden ser víctimas de accidentes o catástrofes naturales. Aunque no hayan resultado heridos, los animales también necesitan cuidados, aseguran los especialistas: un incendio o terremoto son situaciones de extremo peligro para los seres humanos, y muchos animales quedan abandonados. Algunas rutas suelen quedar interrumpidas y puede resultar casi imposible proporcionar a nosotros y nuestros animales las cosas que se necesitan.
Por eso es conveniente saber de qué forma podemos estar preparados para un desastre, ya que si sabemos actuar bien, podemos evitar que nuestros animales sufran en una emergencia.
Los problemas forman parte de la vida. Algunas regiones del país están más expuestas a padecer catástrofes naturales. Sin embargo, los incendios por causas eléctricas y otros desastres pueden ocurrir en cualquier parte. No es siempre posible prever los desastres, pero unas cuantas medidas como las que se publican aparte facilitan la protección de nuestros animales y ofrecerles esta protección forma parte de la responsabilidad que tenemos hacia ellos. Nos ayudan y acompañan durante nuestra vida, y nosotros los debemos ayudar y proteger.