Un partido de fútbol que terminó mal, una amistad que duró para toda la vida y el enojo del extraordinario piloto con los aduladores.

Varios fueron los argentinos que compartieron pistas con Ayrton Senna: la mayoría sigue en actividad como directores deportivos de equipos de automovilismo, comisarios o instructores, pero siempre ligados al amor por las cuatro ruedas. Las mismas que los llevaron a conocer al brasileño.

En el caso de Víctor Rosso, su historia con el ex campeón de F1 es significativa: el cordobés conoció a Ayrton cuando apenas salían de la adolescencia y compartieron grilla, viajes y boxes durante sus tiempos de la Fórmula Ford 2000 y la Fórmula Británica, allá por 1981. Tras aquellos años en los que Senna deslumbraba durante su formación, llegaba el momento consagratorio en Fórmula 1, así que desde los tiempos junto al cordobés ya pintaba para leyenda.

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Ayrton Senna y Víctor Rosso, en Donington Park, Inglaterra en 1982
Ayrton Senna y Víctor Rosso, en Donington Park, Inglaterra en 1982

Rosso tiene una anécdota para contar sobre el brasileño, a quien no le gustaba perder en nada: "Nunca lo conté, pero en septiembre de 1982 estábamos en Brands Hatch y a Ayrton se le ocurrió hacer un picado de fútbol, los extranjeros contra los ingleses. El propio Ayrton me vino a buscar para que juegue en su equipo, teníamos excelente trato. Finalmente jugué, aunque era bastante malo, y mientras estábamos en el picadito, en los Paddocks, me acuerdo que a Ayrton no le gustaba perder ni a las bolitas, yo no la veía ni cuadrada, y él no aguantó más: en portuñol me dijo “Eu gringo" (sí, me llamaba gringo) ¡¡¡vocé e muitu ruin!!! ¿Por qué no va para lo arco y joga do goleiro filo da puta? Vocé no pode ser tan ruin".

Vichín, actual director del equipo Honda del Super TC 2000 y hacedor de la marca en la divisional junto al recordado Leonardo Monti, agregó que "Senna siempre fue un distinto" y que los comentarios aduladores lo molestaban bastante: "En ese momento no era famoso para la gente, pero en el mundo del automovilismo todos sabíamos que iba a ser campeón del mundo. No nos imaginábamos que estaríamos junto al mejor de todos los tiempos. Los que amamos este deporte lo consideramos así, el mejor. Yo lamentablemente ese año estuve parado por la guerra de Malvinas más de mitad de campeonato".

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Víctor Rosso y Arton Senna en una tapa histórica de la Revista Corsa de 1981
Víctor Rosso y Arton Senna en una tapa histórica de la Revista Corsa de 1981

Asimismo, María Hanhcik tenía 14 años cuando fue a competir al Sudamericano de Karting de San Juan en 1979. Allí empatizó con Ayrton (19) y al ser la única mujer en la competencia, se ganó el respeto de todo el plantel de pilotos, aunque ella recuerda al brasileño como "un ser distinto": "Era un chico muy tímido, y muy respetuoso. Nos entendíamos bastante, mi box estaba al lado del suyo, así que me invitaba siempre sanguchitos, gaseosa. Lo que lo diferenciaba es que era el primer kartista sponsoreado y no habíamos visto nunca nadie que manejara y carburara al mismo tiempo, realmente vislumbraba talento, se le notaba demasiado".

La dama del Karting fue la reina de la especialidad por años en la Argentina - actualmente maneja el AS en el Turismo Nacional luego de años de lucirse como piloto en esa divisional- y en aquel caluroso 1979 quedó maravillada con lo realizado por un Senna cultor de perfil bajo: "Lo disfrutamos poco allí, porque en el 80 ya se fue para Europa y comenzó con la trayectoria que conocemos todos, hasta llegar a la F1. Era un tipazo, muy bueno. Era genial hablar con él, se le entendía el español y haber podido conocerlo y reencontrarnos años después en las pista. Inolvidable cuando nos volvimos a ver, mantenía esa humildad".

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Senna durante una premiación junto a María Hanhcik y Henry Martin
Senna durante una premiación junto a María Hanhcik y Henry Martin

Quizá la historia más resonante de los argentinos junto a Senna es la del sanjuanino Herny Martin, ex campeón de TC 2000 en 1997, y otro de los integrantes de aquel campeonato Sudamericano de Karting de 1979, aunque el vínculo fue más extenso por la amistad, camaradería y hasta recuerdos hecho motores.

"Lo conocí en abril del 79 en mi provincia, San Juan, él ya estaba en la Senior y yo en la Junior. Ayrton fue uno de los más rápidos, pero no ganó aquella vez. Compartimos una cena - distinción con todos los integrantes del certamen y él era muy tímido, tenía 19 años. Es más, en esa premiación hubo baile y todo y él no se animaba. Nos reencontramos a finales de ese año en el Velódromo de Ciclismo y él vino a probar mi auto, los kartistas nunca dudamos de su talento y capacidad. Ya se notaba que era diferente", recordó Martin, con emoción.

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Ayrton Senna durante una comida con colegas y familiares de Henry Martin, en 1979
Ayrton Senna durante una comida con colegas y familiares de Henry Martin, en 1979

Por esas coincidencias del automovilismo, volvieron a verse en 1980 en las pistas y corrieron el Sudamericano: Ayrton fue campeón y Henry, por entonces de 15 años, lo escoltó. El papá del piloto sanjuanino estuvo muy presente en aquellos momentos y forjó un entrañable trato con la familia Senna.

"Ayrton nos vendió un motor y con ese impulsor yo salí campeón argentino. Lo tengo en estado original, tal cual al primer día. Luego de esos eventos nos mandamos cartas, tarjetas postales. Siempre se acordaba para Navidad, pero cuando llegó a los pasos previos a la F1 y finalmente a ella, me dio vergüenza seguir escribiéndole, así que no continuamos más la comunicación. Igualmente tengo preciosos recuerdos de él y de su familia, cada vez que nos reunimos los kartistas en el Club Vintage nombramos aquellos momentos junto a Senna", confió el cuyano, de reconocida trayectoria en la escena nacional.

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Ayrton Senna durante una de los momentos de relax en el Sudamericano de Karting
Ayrton Senna durante una de los momentos de relax en el Sudamericano de Karting

A veces el destino puede ser muy rebelde y manifestarse de diversas formas: el papá de Henry Martin le compró el kart completo a Peringa Cerdera, un piloto de motos sanjuanino, que en sus motos llevaba el número 58, dígitos que Martin usa en sus autos de carrera, en su homenaje, aunque hay otro detalle, que el ex campeón de TC 2000 recordó, con sensaciones agridulces: "La extraña coincidencia es que Peringa -al cual acompañé a muchas competencias- era mi ídolo, al igual que Ayrton. Los dos se mataron mientras corrían, cada uno en su especialidad, y paradójicamente Cerdera nació un 1° de mayo y Senna murió en esa misma fecha, pero hace 25 años. Algo inexplicable".

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