"El cantante de mi banda iba por una calle de Nueva York y se encontró a Jaco, sentado en la acera y ebrio, tocando ´Louie, Louie´ por monedas", cuenta Flea, de Red Hot Chili Peppers. Esa es la imagen que describe el trágico final en la vida del bajista que rompió el molde con su habilidad y sonido desde el bajo. Cautivó a estadios repletos y fue el alter ego de varias generaciones, mientras luchaba contra la adicción al alcohol desde la soledad de su sala de ensayo.
El documental "Jaco", del director Stephen Kijak y Paul Marchand, y producido por el bajista de Metallica Robert Trujillo, va a lo profundo: la caída de uno de los músicos más influyentes de la historia, con sus éxitos y miserias en un camino sinuoso.
Pastorius cuenta que comenzó a ejecutar el bajo eléctrico con mayor habilidad y una nueva técnica de digitación, que aprovechaba su flexibilidad de los dedos, debido a la rotura de un contrabajo costoso que compró con los ahorros de meses. "Tomé mi bajo Fender y le saqué los trastes", dice.
Junto a la banda Weather Report plasmó un sello que fue su marca registrada sonora, y también carismática, con saltos arriba del bajo y experimentos de sonidos en medio de recitales.
Sin embargo, las peleas internas, su falta de conducta y el alcoholismo le negaron contratos con discográficas hasta quedar completamente desterrado del ambiente musical. Esporádicas presentaciones en bares del Soho, desafinaciones del instrumento, internación por trastorno bipolar , robos de autos y hasta intento de sabotaje a un concierto de Santana fueron el final de la tragedia.