La crisis en el sector provocó el desplome de las ventas de materiales y la reestructuración forzada de sus equipos. En agosto, la actividad de la construcción sufrió un retroceso interanual del 4,4% y profundizó su racha negativa.
La crisis en el sector provocó el desplome de las ventas de materiales y la reestructuración forzada de sus equipos. En agosto, la actividad de la construcción sufrió un retroceso interanual del 4,4% y profundizó su racha negativa.
El sector de la construcción sufre un fuerte estancamiento en la Argentina que golpea a la red comercial de proximidad. Aquello que comenzó como un freno transitorio tras el cambio de modelo económico se convirtió, para los tradicionales corralones de la Ciudad y el Conurbano, en una crisis de supervivencia caracterizada por el desplome de las ventas de materiales y la reestructuración forzada de sus equipos.
Desde el sector señalaron que la paralización de la obra pública, las dificultades para acceder a créditos y la pérdida del poder adquisitivo impactaron con fuerza en su situación. "El sector está golpeado, las ventas a mí me cayeron entre un 30 y un 40%. La gente compra muy poco material, por ahí lleva lo justo y te pide precios”, señaló Hugo Romero, responsable de un corralón ubicado en el barrio porteño de Balvanera.
"Hacemos un montón de presupuestos por día, porque la gente antes de concretar la venta pide precio", agregó y explicó que la crisis lo llevó a achicar su grupo de trabajo: "Antes éramos ocho compañeros y ahora somos seis. No es que no se labura, movimiento hay, pero a la hora de hacer la cuenta por ahí no rinde".
"Sentís que trabajás mucho y vendés, pero cuando hacés la cuenta se te va todo", subrayó.
En la misma línea, Mauricio, que se encarga de vender materiales para la construcción en el partido bonaerense de Moreno, aseguró: “Hoy por hoy para descargar usamos camiones viejos, nos cuesta invertir en nosotros mismos y no nos queremos endeudar por miedo a que la situación empeore todavía más. La caída en las ventas hizo que nos recortemos un montón y pensemos cada decisión; casi que no tenemos margen”.
Los últimos números difundidos por el Indec, a través de su Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC), ponen el fenómeno en cifras: el índice registró en agosto de 2026 una baja del 4,4% en la comparación interanual, lo que profundizó una racha negativa que acumula meses de contracción en el mercado interno y que enciende las alarmas de toda la cadena productiva.
De acuerdo con el relevamiento oficial, se reportaron fuertes bajas interanuales del 18,4% en asfalto, 17% en yeso, 13% en cales, 11,9% en pisos y revestimientos cerámicos, 9,7% en ladrillos huecos y un 8,1% tanto en hierro redondo y aceros para la construcción como en cemento portland.
Con una merma en el volumen de despachos que en algunos puntos del país llega a registrar picos de hasta el 50% en la comparación con etapas anteriores, los comerciantes advierten que la histórica costumbre de las familias de “acopiar ladrillos y bolsas de cemento” como reserva de valor ha desaparecido por completo.
A este repliegue del comprador particular, que solía sostener las finanzas de los comercios mediante pequeñas refacciones o ampliaciones domésticas, se suma la paralización de la obra pública. La ausencia de licitaciones y de flujo de fondos para infraestructura básica amputó de cuajo el volumen mayorista que movilizaba a los grandes distribuidores.