Uno de cada 3 argentinos dedica más de dos horas por mes a organizar gastos compartidos, y casi el 30% de los encuestados reconoce haber tenido discusiones o incomodidad por el manejo de la plata en común.
Uno de cada tres argentinos dedica más de dos horas por mes a organizar gastos compartidos, mientras que solo 3 de cada 10 ponen a rendir ese dinero y más de la mitad pagó alguna mora durante el último año.
Por otra parte, el 28% reconoce haber tenido discusiones o incomodidad por el manejo de la plata en común, y un 38% no.
Los datos surgen de un relevamiento realizado por la consultora Focus Market para "Hablemos de Plata", el blog de Naranja X dedicado a la educación financiera. Según el relevamiento realizado en base a 3.850 casos, elaborado a partir de una encuesta cruzada con datos oficiales del BCRA y del INDEC, este tiempo destinado a ordenar las cuentas, sumado al rendimiento que deja de generar el dinero mientras espera ser utilizado y los recargos por atrasos, conforman una "factura invisible" para los hogares.
El dato más llamativo aparece en la tercera opción: el 34% no discute, pero prefiere no reclamar para evitar fricciones y termina pagando de más. Sobre los motivos de discrepancia, el desorden aparece como el problema individual más señalado después de la falta de dinero: el 31% marca la falta de orden (alguien se olvida de pagar o de devolver su parte) como principal motivo de fricción, muy por encima de la sensación de desigualdad en el aporte (12%), la falta de transparencia sobre los gastos (6%) o los gastos personales que terminan pagándose con la plata de la casa (3%). La falta de dinero para llegar a fin de mes lidera el ranking individual con el 48%.
La encuesta también apuntó a indagar cuánto tiempo por mes se destina a organizar los gastos compartidos, revisar tickets, pasar el CBU y reclamar transferencias. El 16% de los encuestados dijo dedicarle menos de media hora al mes, la mayoría (52%) se ubicó entre media hora y dos horas, y el 32% restante superó las dos horas mensuales: un 10% entre dos y cinco horas, y un 22% más de cinco. Por consiguiente, 3 de cada 10 argentinos dedican al menos dos horas por mes a poner en orden la plata compartida, lo que equivale a un piso de 24 horas al año solo en esa tarea. Estos números son especialmente relevantes cuando se los valora a precio de mercado, puesto que el relevamiento registró que las 24 horas anuales destinadas a esta tarea representan un costo de oportunidad equivalente a $132.507 al año.
En este sentido, se encontró que más de la mitad de los hogares argentinos pagó de más, al menos una vez en el último año, simplemente por no llegar a tiempo con un pago. El relevamiento advirtió que el 45% de los encuestados dice no haber pagado nunca un recargo por mora en los últimos 12 meses, pero el 55% restante sí lo hizo al menos una vez: un 40% entre una y tres veces, y un 15% más de tres veces.
Por otro lado, a la hora de dividir el gasto, las partes iguales siguen siendo la modalidad más elegida, con el 30%, pero de cerca la sigue la asignación por rubros -cada persona se hace cargo de determinados gastos fijos, como el alquiler o los servicios- con el 26%. Detrás aparecen el reparto proporcional al ingreso (16%), el pozo común (13%) y la modalidad informal, donde paga quien tiene saldo disponible en el momento (15%).
El relevamiento examinó a su vez qué pasa con la plata antes de pagar siendo que, entre que se cobra un sueldo y vence la factura del alquiler, los servicios o las expensas, la plata tiene que esperar en algún lado. El relevamiento muestra que el 38% la deja en una cuenta personal sin rendimiento, un 10% la retira en efectivo, y un 22% se la transfiere a la persona que administra los gastos del grupo. Solo el 30% la pone a rendir en una cuenta remunerada o billetera virtual mientras espera el momento de gastarla.
Ante este contexto, la consultora señala que el nuevo desafío aparece en la administración colectiva del dinero: cómo concentrar gastos, hacer visibles los movimientos, ordenar responsabilidades y aprovechar financieramente los saldos mientras esperan ser utilizados. En palabras de Damián Di Pace, director de la consultora: "Compartir las cuentas del hogar con la pareja no significa necesariamente juntar todo el dinero, sino construir una visión común de los ingresos, los gastos y las responsabilidades económicas. Desde una perspectiva financiera, la transparencia permite planificar mejor, distribuir los costos de manera más equitativa, anticipar imprevistos y establecer objetivos compartidos, como ahorrar para una vivienda o reducir deudas".