Campanas en la Noche la tentó por el mensaje que podía dar, algo que está en sintonía con su nueva filosofía de vida tras la odisea vivida desde que se animó a contar el escándalo de Darthés. ¿Revancha? No, sólo vivir con códigos de amor.

Calu Rivero tenía una carrera armada en Nueva York y decidió interrumpirla. Poner la pausa. Seguir su deseo, la actuación. La vuelta no podía ser como si nada, debía tener contenido y forma. Y encontró ambas en la ficción diaria Campanas en la Noche (arrancó el lunes por Telefé, a las 22.30) seis años después de su obligada renuncia, por motus propio, a Dulce Amor (Telefé, 2012) porque decidió poner límite a lo que ella consideró un abuso por parte del galán Juan Darthés.

“Para mí es un regreso distinto a la televisión. Es otra Calu, una Calu más consciente más presente, sobre todo, con la escucha. Una escucha que te hace sentir responsable. ¿Qué personaje quiero interpretar para proyectar en la sociedad? Esa era la pregunta clave”, cuenta con un tono suave, pausado y, evitando a toda costa el choque. O que de sus declaraciones salieran sólo resentimientos y ganas de revancha.

Fue todo lo contrario: Calu tomó como frase de cabecera: “sólo nos va a salvar el amor”. Incluso el mismo día de su debut (ayer) colocó en su cuenta nuevamente esta frase en forma de placa. Una de las primeras escenas arranca directo al grano y es en paralelo lo que sucedió a ella como actriz. El personaje de Esteban Lamothe (Vito Paternó), novio de Calu (Luciana Cervantes) arranca con su visión machista que rozará con la violencia: “No te preocupes, ella sin mí no va ni a la esquina”, dice.

Quién se iba a imaginar el lugar en que se colocó Calu cuando decidió, primero de modo muy cabizbajo, denunciar a Darthés por “acoso sexual” (exceso en los besos) en Dulce Amor hasta que hace dos años se paró desde otro lugar, alzó la voz en medio de la marea verde (movimiento a favor de la Ley de Despenalización del Aborto y por los derechos de la mujer) y logró que tres pares más denunciara a Darthés por “abuso sexual” en el caso de Ana Coacci y Natalia Juncos y por “violación” en el caso de Thelma Fardin que derivó en la formación de Actrices Argentinas.

Hoy a la luz de los acontecimientos, Calu Rivero agradece “esta densidad actoral. Hoy me paro y no voy a hacer nada que no quiera hacer. Lo digo con una gran seguridad por todo lo que me pasó. Saber que mi escudo es siempre el amor . Todo lo que venga desde el odio o desde la bronca me pasa por al lado. No me modifica ni me altera”.

Tras el testimonio de Thelma Fardin el 11 de diciembre pasado cuando en un video en el Multiteatro formalizó la denuncia ante la sociedad, la primera reacción de los pares que no le creyeron a Calu fue una catarata de “disculpas”: “Era otro momento. Lamentablemente es así. De nada sirve cargar contra esas personas, aunque sabían la verdad. Sabrán ellos, lo sé yo. Lo cierto es que hoy no puede pasar más. A mí me preocupa que la conducta machista cambie. Cada una desde su rol, en mi caso el de actriz, para que la sociedad vaya por un lugar mejor, sino seguimos en un ciclo que no va a ningún lado”.

En los seis años que se alejó de la televisión vernácula, Calu rememora que “tuve momentos complicados, de tocar fondo. No sabía qué era. Cuando uno está desconectado con lo que desea, cualquier te dice cualquier cosa y vos te lo crees”.

Cuando recibió el llamado de Telefé por Campanas en la Noche: “Yo estaba en Nueva York. No fue de repente, yo ya venía hablando con en el canal por otras posibles ficciones que se fueron cayendo. Creo que el tiempo es el que decide cuándo es el momento perfecto para el regreso en mi caso. La sensación era...ya estoy en el departamento que quiero, lo había armado todo perfecto. Estaba todo ok para empezar a cultivar y desandar mi carrera en Estados Unidos y justo me llega el llamado de Telefé por Campanas...Un proyecto que llevó siete meses de grabaciones”.

Calu no deja de subrayar que “fue una decisión difícil. Para mí ante todo era volver a actuar y en un personaje que por todos lados me llamaba la atención en los primeros cinco capítulos que había leído. Yo me pregunté ¿Porqué no voy a poner mi cuerpo’ o ¿Me quedo solo con el mensaje? Yo quería llevar a la acción parte de lo que me pasó y este personaje encaja perfecto. Y dar batalla. Es una historia muy real. No es una exageración que la realidad supera a la ficción. No es un personaje estereotipado y eso se agradece. Uno ve documentales, películas en todas las plataformas y llega Campanas en la Noche y decís ¡por fin!”.

En verdad, la antesala de su personaje de Luciana en Campanas en la Noche fue un pequeño papel en la miniserie Sandro de América, Calu se puso en la piel en la primera novia de El Gitano: “Fue un personaje chiquito y no es lo mismo ponerse al frente de un elenco que te genera otra responsabilidad, energía y compromiso”.

En febrero regresa a Nueva York donde ella es la cara de campaña de importantísimas marcas: “Tengo que volver antes que expire la Visa de residencia. Yo hoy quiero vivir el presente y con proyectos que me llenen el alma, con gente bella y que quiera hacer bien las cosas”.

Una ficción donde la mujer no es un objeto

“Por fin se hace una ficción que parte de la base que una mujer no es un objeto”, cuenta con gran felicidad y que sentía que su misión en la vuelta a la televisión era con un mensaje claro en una temática que hoy está en el candelero no sólo en nuestro país, sino en la meca del cine: Hollywood con los movimiento Time’s up y Me Too.

A Calu Rivero le sonó la campana del regreso
dRodeada de un gran elenco, Calu apostó fuerte por esta ficción que espera que le dé grandes recompensas artísticas.
dRodeada de un gran elenco, Calu apostó fuerte por esta ficción que espera que le dé grandes recompensas artísticas.

“Mi personaje, Luciana, es una mujer completamente desdibujada por un hombre que la manipula. Pero ella toca fondo, no se queda ahí. Trata de salir, de buscar la luz. Lo interesante es todo el proceso de búsqueda y qué es lo que pasa cuando una encuentra el amor propio”, insiste Calu. En ese camino, Luciana se encuentra con Omar (Federico Amador): “Se cuenta una mujer real en la historia y me da mucho orgullo gritar ¡por fin una mujer que no sea objeto!. La desdibujaron porque la manipularon hasta que se despertó, cuando se dio cuenta de su fortaleza”. Para Calu su personaje Luciana “llega a lugares impensados porque interpela a todas las mujeres. Me pasó a mí, a mi prima, ¿si me preguntás quiénes fueron mis inspiradoras? La vida misma”.

-¿El movimiento de actrices argentinas y la marea verde?

-En las marchas me sentí abrazada, mi segundo hogar. Cuando hablás, te das cuenta que no sos a la única que le pasó. Entonces, digo ¡no estoy sola!. Una carga una cosa en el cuerpo y ese cuerpo tarde o temprano se enferma y sacar esa carga es sanar. No hay que ir a una guerra contra los hombres. Ellos son compañeros. Hoy es un momento en el que nosotras dijimos: ¡Basta!. Duele. Paremos un poco. Es terrible que Thelma tenga que exponer semejante situación para que le crean a ella, a mí, a Anita y a Natalia.

Buen arranque estético y argumental

Con un elenco de lujo, Campanas en la Noche debutó con 11 puntos a las 22.30. Quedó segundo en el ranking detrás de Minuto Para Ganar a las 21.30. Ambos ciclos por Telefé.

Con unos impactantes paisajes de la Patagonia, tomas aéreas la historia arranca con un crimen. El de la esposa de Federico Amador (Luis/Omar), que escapa con su hija y llega a Buenos Aires con otra identidad. Diez años después se encuentra con Luciana (Calu Rivero) en una escuela nocturna. Esta última está a punto de casarse con un empresario Vito maltratador (Esteban Lamothe). Luciana diez atrás en su afán por construir una historia de amor con su curso, fotografía, sin querer, dejó retratado en su cámara la escena del crimen que la policía en su momento decidió cajonear.

Según Calu, el televidente es cómplice

Además de una temática de violencia de género, la tira gira en torno a una historia policial: “Es un producto muy distinto porque el televidente es cómplice. Yo me sentí muy libre al interpretar a Luciana. Tanto con los guionistas (Lily An Martin y Jéssica Valls) como con la dirección (EL Negro Luna) me sentí escuchada. ‘¡Yo sé lo que siente una mujer en esa situación! No llora, pero tiene una gran indignación y me dejaron ir por ese lado.

SEGuN CALU, EL TELEVIDENTE ES COMPLICE

Tan cuidada se siente Calu que, pese a los penosos antecedentes que manifestó haber tenido con Darthés por sus excesos en diverssas escenas, en esta ocasión, en cuanto a las escenas de besos y sexo, no se tomaron recaudos especiales porque todo estaba muy claro: “Creo que con el personaje de Luciana muchas mujeres se pueden identificar. Con Lamothe, por su personaje de Vito, un empresario violento, teníamos que estudiar una relación que no iba a aparecer en pantalla, un pasado que no iba a estar visible.Entonces había algo de confianza, de psicopateada y de entendimiento que había que trabajar antes de llegar al set”.

Y a la luz de los resultados, parece que ese entendimiento lo han logrado y que se transmitirá en esta ficción que reflejará los tiempos que corren con singular creatividad.

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