Ante esta situación, el nombre de Juan Román Riquelme recién retirado y enfrentado abiertamente con la dirigencia- seguía siendo el canto de batalla de los hinchas. Pero descartado por su relación de odio con Angelici, el propio Román, en medio de sus tantas críticas al equipo, dio un poco de luz entre tanta oscuridad. "Este equipo de Boca no tiene un jugador que mueva la aguja. La gente ya no canta por un ídolo", dijo Román, y tal vez esa fue la mecha que se necesitaba para que se activara la bomba.
Los dirigentes de Boca comenzaron a acelerar gestiones y el sueño de traer a Tevez comenzó a tomar cuerpo pese a todas las barreras que había por delante. Angelici viajó varias veces a Europa por distintos temas, y siempre intentó juntarse con el Apache, hasta que recibió su guiño en diciembre de 2014, convencido de que era la hora de volver, pese a resignar muchísimo en lo económico. Su amor por Boca pesaba mucho más.
Algo más de 6 millones de euros, pagados con la mitad del pase de Guido Vadalá, más las opciones de otros tres juveniles (Rodrigo Bentancur, Andrés Cubas y Franco Cristaldo), sellaron el acuerdo. Tevez volvió a Boca superando los límites de las expectativas, llenando la Bombonera con 60 mil hinchas el día de su presentación y dándole luego, en cada partido, esa jerarquía y liderazgo que necesitaba el equipo para llegar al título. El sueño imposible se hizo realidad.