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04 de agosto 2026 - 13:11
¡Chau, River! Maxi Salas partió rumbo a Mendoza para sumarse a Independiente Rivadavia

El extremo dio el sí y se sumará a la Lepra mendocina a préstamo para jugar la Copa Libertadores y sumar más minutos.

La novela por el futuro de Maximiliano Salas llegó a su fin. Ya con todo acordado, partió rumbo a Mendoza, sin hablar con la prensa, para sumarse a Independiente Rivadavia, jugar la Copa Libertadores, mantener el primer puesto en la Tabla Anual y, sobre todo, volver a sumar minutos para recuperar el nivel que supo mostrar en Racing.

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Después de varias semanas entrenándose junto a los apartados en Cantilo, viajó hasta la provincia cuyana para entrecerrarle la puertas al Millonario y ponerse a las órdenes del entrenador Alfredo Berti. Lo que quizás sea bajar de nivel para Salas, es un salto de calidad para la Lepra Mendocina, que busca llenar el vacío que le dejó Sebastián Villa tras partir a Boca.

En principio, River pretendía recuperar los 8 millones de euros que invirtió por la cláusula de Racing en julio de 2025 con una venta. No hubo ofrecimientos ni ofertas y no quedó otra opción que conformarse con una cesión: préstamo por un año, sin cargo y con una opción de compra que ronda los 4 millones de dólares.

El nuevo objetivo de Salas es rendirle al entrenador. Berti pidió exclusivamente por él para darle un plus al equipo y estar a la altura de lo que dejó el colombiano. ¿El punto a favor? No estuvo quieto, ya que venía entrenándose con "la banda del conteiner" -integrada por Germán Pezzella, Matías Viña, Fabricio Bustos, Matías Galarza Fonda, Kevin Castaño, Giuliano Galoppo, Kendry Páez, Santiago Lencina, Ian Subiabre y Alexander Woiski-. ¿En contra? No pisa el césped hace tiempo: su último partido fue el 27 de mayo, en el triunfo 1-0 frente a Sporting Cristal por la Copa Sudamericana (marcó el único gol del partido).

Sin embargo, es un detalle menor para Independiente Rivadavia, porque su nivel es mayor y recuperarlo no pretendería tomarle demasiado tiempo. Buscará cambiar su frustrante experiencia en el club de Núñez: jugó 37 partidos, anotó solo siete goles y repartió dos asistencias, números que condenan la fortuna que pagaron por sacarlo de Avellaneda. Todas las fichas ahora apuntan a la Copa Libertadores, con Fluminense, ni más ni menos, como primer rival en octavos de final.