La CBF reducirá de nueve a ocho el cupo para extranjeros y apunta a llegar a cinco. A la vez, los clubes enfrentan una posible restricción a las casas de apuestas, sponsors que aportan cifras millonarias.
La CBF reducirá de nueve a ocho el cupo para extranjeros y apunta a llegar a cinco. A la vez, los clubes enfrentan una posible restricción a las casas de apuestas, sponsors que aportan cifras millonarias.
El fútbol brasileño comenzó a modificar algunas de las reglas que durante los últimos años lo convirtieron en uno de los principales mercados de la región para los futbolistas extranjeros. La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) decidió reducir progresivamente el límite de jugadores no nacidos en Brasil que pueden integrar la planilla de un partido del Brasileirao, mientras los clubes enfrentan la posibilidad de perder una importante fuente de ingresos por una eventual restricción a las casas de apuestas.
Actualmente, cada equipo puede utilizar hasta nueve extranjeros por partido, pero ese número bajará a ocho en 2027. El objetivo es continuar con la reducción hasta llegar a un máximo de cinco futbolistas extranjeros.
La medida llega después de varios años en los que el fútbol brasileño perdió protagonismo en el escenario internacional de selecciones. Brasil quedó eliminado en los cuartos de final del Mundial 2022 y en los octavos de final del Mundial 2026, mientras que en la Copa América 2024 fue eliminado en cuartos de final. En ese contexto, el nuevo límite puede ser leído como parte de una búsqueda de darle mayor espacio a los futbolistas brasileños y fortalecer nuevamente la formación y competencia de los jugadores locales.
El objetivo de fondo sería recuperar terreno en el ámbito de selecciones y volver a colocar a Brasil entre las grandes potencias internacionales. La reducción de extranjeros no garantiza por sí misma una mejora deportiva, pero sí modifica el espacio disponible para los jugadores brasileños en los planteles de Primera.
En los equipos del Brasileirao hay actualmente 168 futbolistas extranjeros, cerca del 25% del total. En el fútbol argentino, por ejemplo, representan alrededor del 16%, con 145 jugadores en actividad pese a que la máxima categoría cuenta con más equipos.
El nuevo límite también puede tener consecuencias en el mercado de pases. Con menos lugares disponibles para extranjeros, los clubes brasileños tendrán menos posibilidades de incorporar futbolistas de otros países, una de las ventajas que tuvieron durante los últimos años para atraer jugadores argentinos, colombianos y de otros mercados latinoamericanos, además de futbolistas europeos.
Ese escenario podría modificar progresivamente la diferencia económica que existe entre Brasil y otras ligas de la región. Si los clubes brasileños reducen la cantidad de extranjeros que pueden contratar y, al mismo tiempo, afrontan una disminución de sus ingresos comerciales, la brecha económica con los principales mercados latinoamericanos podría achicarse.
A la reducción del cupo de extranjeros se suma un conflicto que puede afectar directamente las finanzas de las instituciones. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva analiza nuevas restricciones para las apuestas y los casinos online, una situación que puso en alerta a los principales clubes brasileños.
Flamengo, Palmeiras, Corinthians, Santos, Botafogo, Fluminense, Vasco da Gama y Gremio difundieron un manifiesto conjunto para advertir sobre el impacto que tendría una eliminación de estos patrocinios. Las instituciones sostienen que el dinero de las casas de apuestas se convirtió en una fuente fundamental para sostener sus estructuras y también alcanza a categorías de ascenso y otras competencias.
El caso de Flamengo muestra la dimensión económica del negocio. El club firmó con Betano un contrato por 46 millones de dólares anuales hasta 2028, considerado el patrocinio más alto de la historia del fútbol brasileño.
Una eventual prohibición o fuerte restricción de estos acuerdos obligaría a los clubes a buscar nuevos patrocinadores y revisar sus presupuestos, especialmente porque las casas de apuestas se transformaron en uno de los principales actores del mercado publicitario deportivo.
El antecedente más cercano es el de la Premier League, donde los 20 clubes acordaron en 2023 retirar las marcas de apuestas de la parte frontal de las camisetas. La medida tuvo un período de transición de tres temporadas y comenzó a regir desde la temporada 2026/27, aunque las empresas todavía pueden aparecer en otros espacios de la indumentaria y los estadios.
De esta manera, el fútbol brasileño enfrenta dos cambios que pueden modificar su modelo de los últimos años: menos espacio para contratar extranjeros y la posibilidad de perder ingresos millonarios provenientes de las casas de apuestas. Mientras la CBF busca darle mayor protagonismo a los futbolistas brasileños en los clubes, también aparece el desafío de recuperar el peso de la selección después de varias actuaciones por debajo de las expectativas.