El Flaco tuvo un mano a mano con POPULAR en el que habló de su estado de salud. Pero el fútbol, la marcha de la Selección Argentina en la Copa América y un estado general de alta preocupación, encarrilaron la charla hacía esa ruta que hoy aparece muy tumultuosa

Desde Buenos Aires y recuperándose de un proceso virósico, César Luis Menotti desde su rol de director de selecciones nacionales, critica el oportunismo de la clase dirigente, rescata algunos pasajes del equipo ante Colombia y Paraguay y afirma que si la Selección Argentina clasifica a cuartos o queda afuera, no cambia nada

“Recién ahora me estoy recuperando. Primero anduve con una infección urinaria, temperatura, antibióticos y después con una especie de gripe que me dejó mal varios días. El médico me informó que era algo virósico, como se suele decir en estos casos. Por suerte estoy saliendo. Pero la verdad es que no la pasé bien. Es una pena, porque de no haberme pasado lo que me pasó, habría estado en Brasil con Argentina”.

El Flaco Menotti tuvo un arranque más vinculado a su estado de salud que al fútbol. Pero el fútbol, la marcha del equipo en la Copa América y un estado general de alta preocupación, encarrilan la charla hacía esa ruta que hoy aparece muy tumultuosa.

Popular: ¿Qué te despierta lo que viene sucediendo con la Selección después de los dos primeros partidos ante Colombia y Paraguay y la inminencia del cruce decisivo ante Qatar?

Menotti: Me genera una gran preocupación. Porque lo que veo es un oportunismo político de la clase dirigente. Esto es muy negativo. Oportunismo a la hora de relacionarse con la Selección. Se dice una cosa, después se hace otra. Se plantea que se debe apoyar a la Selección, sin embargo cuando hay que actuar no pocos dirigentes no se comprometen a ceder a los jugadores aunque sea una vez por semana. Los niegan. ¿Y entonces no se sabe qué defienden? Porque acá hay responsabilidades que no pueden transferirse. Responsabilidades específicas de la clase dirigente que utiliza el doble mensaje y que por supuesto termina haciendo mucho daño.

P: ¿Pero esto no sospechabas que podía suceder?

M: Todo puede suceder. Pero yo no participo de ninguna lucha política en la AFA. Lo mío se concentra en la Selección. Y acá hay un tironeo permanente. Ya lo dije antes: los niveles de oportunismo para quedar a salvo no los justifico de ninguna manera. La Selección está en el medio de estos quilombos. Y sufre muchísimo lo que gira a su alrededor, más allá de como juegue.

P: ¿Vos afirmás que le llega a los jugadores y al cuerpo técnico este microclima?

M: Sí, claro que llega. Y perturba, condiciona. La Selección queda en el medio de operaciones. Hay que sincerarse de una buena vez. Los dirigentes tienen que sincerarse. Porque resulta que aparecen hablando cuando a la Selección las cosas le salen mal. No antes. Entonces entran en escena. Y pretenden salir bien parados. No lo logran. Si logran algo es confundir. La necesidad impone que la Selección tenga el respeto que debería merecerse. Cuando me refiero al respeto hablo de lo que, por ejemplo, consiguió Oscar Tábarez en Uruguay. Allí hay un proyecto que funciona, ganando, empatando o perdiendo. Pero el proyecto se mantiene.

P: ¿Y cuál es el proyecto de la Selección nacional?

M: Había una intención de organizar la Selección. De entrenar. De juntarse. De tener a un grupo de jugadores practicando en la Argentina. Pero los dirigentes no lo permitieron por distintos intereses. Y eso debilita enormemente a cualquiera jugador y a cualquier técnico. Porque hay que salir a la cancha con un par de prácticas encima. Y se paga. Como se está pagando, aunque quiero aclarar que el equipo no fue un desastre.

P: ¿No lo fue?

M: No. Hubo pasajes frente a Colombia y Paraguay que fueron aceptables. Solo pasajes de cierto control de la pelota, de búsqueda ofensiva a la que le faltó profundidad, sorpresa, falta de ritmo, cambio de velocidad para llegar al área. Y además, a Scaloni se le cayeron por lesiones jugadores que los está sintiendo: me refiero al pibe Palacios de River y a Zaracho de Racing. Entonces el equipo traslada, toca la pelota, pero no agrede, no lastima. No se mete en la zona de definición, aunque la magia de Messi siga intacta. Pero igual no alcanza. Más bien que no alcanza. Si la orquesta no suena bien, un solista por más condiciones que tenga no puede destacarse. Queda muy limitado por esa situación. Vuelvo a repetirlo: si no hay ensayo suficiente, no hay salvaciones individuales. Y esta Selección casi no tiene ensayo. Sale y juega. Y claro, se expone. Sin un plan amplio de trabajo y sin un calendario que respeten todos los estamentos del fútbol, en especial los dirigentes, la Selección no se va a recuperar.

P: ¿Cómo lo ves a Scaloni a la distancia, más allá del destino de Argentina en la Copa América?

M: Lo veo tratando de encontrar una base para afirmarse en plena competencia. Y es muy complejo. Demasiado complejo en estas circunstancias tan adversas. Es más: creo que acá no pasa por la mayor o menor experiencia. Nadie de los que se menciona como alternativa tiene experiencias en la Selección, por más que hayan dirigido clubes. Y les haya ido bien o muy bien en el plano internacional como a Gallardo, por citar un caso. Pero la Selección es otra cosa. Otro mundo. Ni el Flaco Cruyff ni Guardiola hoy habrían dado vuelta esta historia de la Selección. Ni a ellos les hubiera ido bien. Es una manera de decir, pero refleja el presente de gran complejidad que vive Argentina. Scaloni por supuesto tiene que ser evaluado, porque todos somos evaluados todos los días. Claro que se hace indispensable ver el desarrollo completo, el panorama completo. Si no lo hacemos y parcializamos la mirada, nos equivocamos.

P: ¿Cuál es el error capital?

M: No considerar los contextos. Un análisis sin contexto es un análisis muy precario. La Selección y en este caso un entrenador, precisa tener herramientas para desarrollarse. La Selección no las tuvo. Scaloni, tampoco. Las herramientas para construir algo. Porque la Selección está en plena construcción. Es un equipo en construcción con un montón de urgencias que se le acumulan apenas arranca un partido. Y tantas urgencias no te dan equilibrio emocional. Cualquier cosa te descompensa. Te saca de la zona de equilibrio. Como ocurrió.

P: ¿Qué cambia en tu enfoque si Argentina pasa a cuartos o si queda eliminada en la zona de grupos?

M: Nada. No me cambia nada. Prefiero que el domingo pase a cuartos, pero si sigue o regresa de Brasil el lunes, no modifica lo esencial. La Selección no puede estar sujeta a las luchas internas de los dirigentes que frente a las cámaras dan un mensaje reivindicatorio de la Selección y luego en privado dan otras señales.

P: ¿Algo más?

M: Sí. Resolver todo esto es fundamental. Si la Selección no tiene un programa claro, un calendario y una rutina de entrenamientos, vamos a seguir retrocediendo cada vez más. Ahora, si se quiere eso, que los dirigentes de los clubes lo digan. Y no continúen siendo funcionales al oportunismo.

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