Tiene importantes premios económicos y el campeón se clasifica a la Copa Sudamericana. Pese a ello, los conjuntos de Primera aún no muestran interés y usan equipos alternativos. Cinco de ellos ya quedaron eliminados.
Dicen los que peinan canas (y los que ya no peinan nada) que cuando se empezó a jugar la Copa Libertadores, los equipos no se mostraron muy entusiasmados con la flamante competencia que, no mucho tiempo después, empezó a incrementar su expectativa hasta transformarse en el torneo más importante del continente. Y no se trata de un detalle menos a la hora de analizar el trazo de los primeros palotes de la flamante Copa Argentina que da la sensación haber nacido generando la exigencia de una estructura organizativa varias veces mayor al grado de interés que por estas horas han despertado los partidos. Claro que se trata del amanecer de un certamen que convoca a todos los equipos afiliados a la AFA, con la alternativa de cruces -en algunos casos inéditos- entre los representantes de las diferentes categorías. Y allí radica uno de los puntos más fuertes de una competencia que, por ahora, sólo seduce a los más débiles que, en muchos casos, viven una experiencia singular al verse las caras con equipos a los que sólo han visto por televisión. La organización dispuso premios importantes para que a nadie le resulte indiferente su participación. La instancia actual, de 32avos de final, tiene en juego un premio de 200 mil pesos para el ganador, y las cifra se duplica en caso de ganar el partido de 16avos. Pese a ello, y más como excusa ante un eventual fracaso, la mayoría de los equipos de Primera División apelaron a equipos alternativos, como mayoría de suplentes y muchos juveniles. Y, además, se estableció como premio extra la clasificación a la Copa Sudamericana 2012, privilegio reservado para el campeón. Entonces, la indiferencia de unos y el orgullo de otros, entraron en cubilete que determinó que, hasta el momento, cinco equipos de la máxima categoría ya han quedado en el camino: Godoy Cruz, All Boys, Newell’s, Unión y San Martín de San Juan. Aún no han debutado Boca y River (que podrían encontrarse recién en la final), mientras que Racing e Independiente pasaron de ronda, pero los equipos de Avellaneda se verían las caras en semifinales en caso de seguir avanzando. Estudiantes y Gimnasia, en cambio, se enfrentarían en cuartos de final. Otro clásico que podía darse en la final es Lanús-Banfield. Mientras que con Huracán, Unión y Newell’s ya eliminados, San Lorenzo, Colón y Rosario Central no podrán reeditar sus duelos de barrio en este torneo. El avance de la competencia, paulatinamente, verá incrementado el interés de parte de la opinión pública. Ya empezaron a televisarse los partidos (algo que en la semana inicial opacó el atractivo), un detalle importante teniendo en cuenta que los equipos más taquilleros juegan en sedes del interior del país. Este último detalle genera, al mismo tiempo, la posibilidad de que muchos de los simpatizantes que habitualmente no pueden ver a sus ídolos personalmente, despunten el vicio en su ciudad de residencia. Un elemento para tener en cuenta: los violentos, que con el derecho de admisión empiezan a tratar de controlarse en el ámbito capitalino, están aprovechando este torneo para sembrar su terror aprovechándose de la buena fe de los anfitriones de turno en cada provincia. y sería una lástima que, una idea que puede llegar a crecer abrazada a la pasión propia del fútbol, lo haga afectada de este virus tantas veces repudiado por los que aman el juego.
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