Durante las tres semanas posteriores al decreto de aislamiento obligatorio, la Ciudad pudo transformar los primeros 11 hoteles para que los repatriados hicieran su cuarentena de manera segura.

Y a se alojaron 50.378 vecinos en los hoteles que la Ciudad transformó para recibir primero a repatriados y luego, con la circulación comunitaria del virus, a pacientes covid asintomáticos o con síntomas leves. Durante las tres semanas posteriores al decreto de aislamiento obligatorio, la Ciudad pudo transformar los primeros 11 hoteles para que los repatriados hicieran su cuarentena de manera segura y cuidada, esta etapa concluyó con el alojamiento de unos 7500 repatriados.

La estrategia de aislamiento para cortar la cadena de contagios se profundizó con el aumento de casos, de esta manera la Ciudad tuvo que acelerar la puesta en marcha de más hoteles y es así como se pusieron en funcionamiento un total de 50 hoteles. En esta segunda etapa se alojaron a más de 42 mil pacientes provenientes de las 19 Unidades Febriles de Urgencia (UFU). Actualmente, con la estabilización en la demanda de camas para asintomáticos, la Ciudad dejó en reserva 10 de esos 50 hoteles.

"Estamos siguiendo día a día la evolución de la pandemia para continuar atendiendo las necesidades de los vecinos que se han contagiado", afirmó Facundo Carrillo, secretario de Atención Ciudadana. ‘La pandemia requiere el mayor grado de flexibilidad y adaptación, por eso más allá de que tuvimos un descenso en la demanda de alojamiento para pacientes asintomáticos, dejamos en reserva estos hoteles hasta que veamos que ya no son necesarios", explicó.

Demanda de camas

Para entender mejor la demanda de camas en hoteles hay que remontarse a la primera semana de julio, en ese momento el equipo operativo de hoteles que coordina las reservas de habitaciones en forma permanente comprobó que la ocupación había comenzado a descender. Esa tendencia continuó hasta el 14 de julio, cuando la baja alcanzó las 2847 camas. Pero esa tendencia cambió rápidamente en las siguientes semanas al alcanzarse una ocupación de 3500 camas el día 23 de julio. Por esa razón, desde la Ciudad son cautos a la hora de establecer medidas.

Otro aspecto que pudo conocerse respecto de la demanda tiene que ver con la residencia de los contagiados. Si bien la mayoría de los alojados residen en alguno de los 48 barrios porteños, la Ciudad recibe pacientes de todas las jurisdicciones del país entre las que se destacan la provincia de Buenos Aires por su proximidad sobre otras como Córdoba, Jujuy, Catamarca y Entre Ríos. A principios de julio, el 10% de los pacientes aislados tenían residencia en la provincia de Buenos Aires, actualmente representan el 19% del total.

Primera en Latinoamérica

Hay que destacar que Ciudad de Buenos Aires fue la primera jurisdicción de Latinoamérica en implementar un sistema de aislamiento preventivo extrahospitalario en hoteles para los ciudadanos repatriados y para pacientes asintomáticos o leves con Covid-19. Además de evitar los contagios, la medida permitió incrementar el número de camas disponibles en los centros de salud, focalizar el equipamiento médico en aquellos pacientes que lo requieran y mantener un control de la evolución de los casos sospechosos, asintomáticos o leves.

La estrategia fue ideada para anticiparse al aumento de casos esperado en el pico de la pandemia y llegar a este momento con un sistema de salud mejor preparado para responder de forma organizada a la demanda. Con diferentes variantes, se implementaron políticas de este tipo durante el brote de Covid-19 en Corea del Sur y China que fueron claves para contener el contagio y descomprimir el sistema de salud. Por este motivo, se replicaron en países como Alemania, Japón, Estados Unidos y España.

Los trabajadores de la salud, con el compromiso y la vocación de servicio que demuestran día a día, son un pilar fundamental en la lucha contra el coronavirus en la Ciudad. Entendiendo el esfuerzo que realizaron desde el inicio de la pandemia, por medio de la resolución Nº RESFC-2020-666-GCABA-MHFGC, la Ciudad dispuso que el personal de los efectores públicos porteños pueda tener 5 días hábiles de descanso que se podrán tomar a lo largo de los próximos tres meses.

La medida alcanzará de manera rotativa a los trabajadores tanto de los centros de salud como del SAME que se encuentran prestando servicio desde hace mínimo tres meses. Desde el inicio de la pandemia, sus licencias se encontraban suspendidas por ser considerados esenciales. Actualmente, la disponibilidad del sistema sanitario permite llevar adelante esta iniciativa, al tiempo que se garantiza la atención pública de calidad a todos aquellos vecinos que la necesiten.

En esa línea, se continuará con las licencias siempre y cuando la ocupación de las camas de Unidad de Terapia Intensiva del subsector público se encuentre por debajo del 70%. Si se alcanza ese número, no se concederán nuevas licencias, pero se mantendrán las ya autorizadas. En caso de que se supere el 75%, se dejarán sin efecto los días de descanso otorgados.

Las autoridades de cada centro de salud deberán diagramar el esquema que consideren más oportuno para que se implementen las licencias entre su personal. En todos los casos, deberá alcanzarse el equilibrio necesario para poder continuar con el funcionamiento de todos los servicios con normalidad y mantener la misma disponibilidad de camas.

Semanalmente se podrá autorizar hasta el 8% de la dotación del día del efector o repartición. Dentro de ese valor, se establecerá un piso mínimo que deberá otorgarse a aquellas personas que presten servicio en Unidades de Terapia Intensiva (UTI), Unidades Febriles de Urgencia y en áreas críticas.

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