A Roxana Kette un cliente le pidió habanos y aprovechó para extralimitarse en el local que atendía, pero no notó que era filmado. "El barrio ya lo conocía, pero no había pruebas para denunciarlo", cuenta. La bronca fue un límite para ir a la comisaría. Cómo transitó los días posteriores

Roxana Kette -30- cargaba con un presentimiento. Era una sospecha interna que le hacía esquivar a una misma persona. Un sentimiento que todavía no puede explicar. Esa desconfianza, a la vez, se le traducía en un prejuicio, en algo que detesta y la colmaba de dudas molestas. "No podés estar desconfiando de todo el mundo", dice.

Aquél miércoles 26 de septiembre de 2018 evitó esos pensamientos. En el kiosco de la avenida Juan Manuel de Rosas al 900 -Lomas del Mirador, La Matanza- entró Walter Omar Giordano, un pintor vecino de 47 años. Esta vez, Roxana no le iba a repetir que "no funcionaba la carga de la SUBE" o que no tenía "nada de cambio". Esa mañana de primavera aceptó venderle habanos. Pero cuando ella se acercó a sacarlos de una vitrina, el hombre aseguró las sospechas. Todo era una trampa. La manoseó. La abusó. Ella apenas lo golpeó y le ordenó que se fuera. Él se retiró, pero iba a volver.

"Me quedé. No sabía qué hacer. Dije 'llamo, qué hago, cómo lo denuncio'. No sabía cómo reaccionar", cuenta Kette a POPULAR. Recordar le da escalofríos. Está en el mismo local. Aún trabaja ahí. Señala una cámara de seguridad, la que filmó la situación y significó, dice, un video que la "favoreció".

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Es que al avisarle al dueño de kiosco lo que había sucedido y mirar la filmación, ambos decidieron publicarlo en Facebook. El posteo se difundió a miles en segundos. La noticia iba a acaparar la atención mediática, y mucho más cuando, en medio de una entrevista a Roxana en Canal 9 y Crónica TV, el abusador era capturado y golpeado por los vecinos mientras caminaba por la avenida.

En medio de la furia vecinal, Giordano alcanzó a pedir clemencia y decir: "Yo no le hice nada. No me arrepiento. Solamente la apoyé y nada más. Está todo grabado. Tengo que ir a cobrar la jubilación de mi mamá y me están rompiendo las pelotas".

-Cuando Giordano se fue del local el día del abuso, ¿cómo reaccionaste en ese momento? ¿Cómo siguió el día para vos?

Es que, en realidad, de chica viví situaciones pero nunca algo así, menos en lo laboral y expuesta en pleno día. No lo podía creer. Ese día no hice la denuncia, no se lo dije a nadie. Ese día, así como salí, me fui a dormir. Estaba shokeada porque no lo podía creer. No podía creer lo que había hecho el tipo este.

-¿Por qué no hiciste la denuncia en el momento?

Una: no sabía qué hacer. Fue también vergüenza. Porque me dio vergüenza ajena pasar por esa situación. Otra: de bronca, de decir "por qué no reaccioné de otra manera", y si reaccionaba de otra manera andá a saber qué hacía también el chabón. Porque al final terminó resultando que estaba re loco. Y fue una mezcla de cosas. Me dio mucha impotencia también. Lo único que atiné es a empujarlo y decirle que se vaya. Lo único.

-¿Le contaste a algún familiar?

Al primero que le conté fue a mi jefe, que vino al otro día y por eso hicimos la denuncia. Él vio el video y él me llevó a hacer la denuncia. Y de ahí se enteró todo el mundo a la vez. Yo no le había dicho a nadie. A nadie.

-¿Y a tus padres no?

No, todos se enteraron al mismo tiempo.

-Esto pasó un miércoles por la mañana. Por lo que infiero, terminaste tu jornada laboral...

Sí. Fue tipo once y pico, doce del mediodía. Trabajo de 9 a 4 de la tarde.

Roxana Kette

-¿Cómo hiciste para seguir después de eso?

Estaba re mal, pero… (se queda pensando)

-En el video se ve que algo le decís a Walter. ¿Recordás qué?

Cuando lo sentí, primero me quedé dura. Después le dije “qué hacés” y agarré y lo que hice fue empujarlo y decirle que se vaya. El chabón se quedó en la puerta medio apoyado. Le dije que se vaya, que se vaya. Se fue como si nada. Me quedé. No sabía qué hacer, digo "llamo, qué hago, cómo lo denuncio". No sabía cómo reaccionar.

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-Fuiste a tu casa todavía pensando en esa situación.

Sí, fue horrible. Así como llegué me acosté. No quería hablar con nadie nada. Nada.

-Tenés dos hijos. Cuando repercutió la noticia, ¿cómo la trataste con ellos?

A mi nene mucho no quise explicarle en ese momento. Lo único que le dije es que estaba bien.

Roxana Kette

-Este hombre es o era vecino (N. de R.: aún no se sabe si sigue en el barrio). ¿Lo habías visto antes?

Y, era habitué. Venía más a la tarde. Era una persona que me transmitía rechazo, no me gustaba atenderlo, despacharlo. No sé, había algo que no me gustaba. A veces venía y le decía que no me andaba el aparato para cargar la SUBE… no sé, cualquier cosa para que se fuera. Y ese día se me ocurrió venderle. Le vendí. Había comprado habanos y después volvió para comprarme un habano de vuelta y ahí pasó eso.

-Una mujer había dicho que tenía antecedentes, pero no una denuncia.

El tipo ya tenía antecedentes. El barrio ya lo conocía. Pero al no tener pruebas… O sea, la gente no se gasta en hacer una denuncia sin tener una prueba, porque sabe que es una pérdida de tiempo. A mí me favoreció el video, sino estaba el video era mi palabra contra la de nadie. A todo esto, por lo que yo vi en filmaciones, antes de comprarme me estaba mirando detrás de un árbol mientras yo estaba baldeando la vereda.

-Después de esto fue detenido.

Sí, pero, como me dijo la fiscalía, estuvo detenido más por la prensa, porque si no fuera por la prensa...

-Los vecinos lo golpearon un viernes al mediodía y ese mismo día lo detuvieron. ¿El sábado estuviste acá en el kiosco?

Sí.

-¿Cómo fueron todos esos días posteriores?

Al principio es feo porque pensás mal de todo el mundo. Es feo. Ves a una persona mayor y lo ves como un pajero de mierda, pero no es así. El tipo este está enfermo. Estás cuidadosa, precavida, pero ya no estoy desconfiando del mundo, sino no podría ni tomar el colectivo.

-¿Tuviste miedo?

Lo bueno es que me sentí tan contenida que no tuve miedo. Me sentí muy cuidada por los vecinos, los clientes… De algo malo pude sacar algo bueno. Ya no se quedan en el molde ni la mujer ni el hombre, porque hoy el hombre la defiende a la mujer en casos así.

-¿Lo volviste a ver a Giordano?

Hace dos meses dicen que pasó en bicicleta, pero los vecinos no lo vieron nunca más.

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