Lo dice el Negro Enrique a 30 años de su debut en Lanús en el campeonato de la C. El puntapié de una carrera que lo llevó a River para ser campeón intercontinental y del mundo, con Maradona en México 86.

Cuando la selección argentina llegó a México para la recta final de preparación para el mundial de 1986, Héctor Enrique tenía frío. No se había llevado nada de ropa y la utilería de la AFA carecía de indumentaria: contra Inglaterra salieron a buscar camisetas al Once del DF ¿Qué iba a haber de abrigo para los jugadores? -Agarrate una campera de ahí-, le dijo Diego Maradona. “Estaba nuevita, adentro de la bolsa”, cuenta hoy detrás del tapabocas el Negro.

-Cuando termina el mundial, me la devolvés-, le dijo Maradona. Faltaba un día para que Argentina diera el primer paso de un camino consagratorio. “Diego, mañana empieza el mundial y no tengo botines”, recrea Enrique y parece surrealista: nadie creería hoy que un compañero de Lionel Messi le planteara algo parecido. La realidad es que en los amistosos Enrique había jugado con botines prestados. “Los amistosos los jugué con los del gringo Giusti o Pumpido. Gracias a Diego no me cagué de frío y la marca que le daba los botines a él, me dio a mi también”, le cuenta a DIARIO POPULAR.

-No tenían ropa, llegaste sin botines al mundial, y le ganaron la final a Alemania. ¿No será que a la selección hoy le sobra comodidad?

-No. Lo que se debe hacer es esto, no lo que vivimos nosotros. El jugador tiene que tener todas las comodidades. Lo lógico es esto… Nosotros en ropa deportiva éramos muy pobres, como en otras cosas. Pero éramos millonarios en entrega y actitud.

-¿Cómo ves a la Selección?

-Has que apoyar a Scaloni. Va a hacer las cosas bien y la está haciendo bien. Me gusta el equipo y ya hizo algo muy bueno: el recambio. Tenés que hacerlo, todos cumplimos un ciclo, sino seguiría jugando el Diego.

-¿Se tardó en hacer el recambio?

-Sí. Lo dije antes del mundial pasado. Te voy a poner mi caso, para no hablar de nadie. Yo tenía posibilidad de jugar el mundial 90. Bilardo me esperaba. Un día salí de entrenar en River, iba manejando a mi casa y pensando. Llegué a mi casa y lo llamé: Carlos, déjeme afuera de la selección. Me dijo que no me apresurara, que lo hablara personalmente, pero no. Yo sé lo que es estar en un mundial, jugás contra los mejores. Yo prefiero quedarme en mi casa y no ir a dar lástima, ni ventaja… Yo el tema ese, que es tan lindo y es el mejor de los mundiales, no lo puedo escuchar. Me hace mal. Yo tendría que haber ido a ese mundial si estaba bien… No estaba a la altura del mundial, estaba hecho mierda de la pierna.

-¿Pensás que algunos futbolistas de la selección de los últimos tiempos le faltó esa autocrítica?

-Para mi, si. Tampoco me quiero meter en la vida de los demás…

-Cuantos de los que fueron a Rusia, tendrían que haber tenido esa autocrítica?

-No, no sé. Ni idea. Yo puse mi ejemplo, porque no quiero hablar de nadie. Hay personas que dicen que los jugadores no rinden porque les interesa la plata. Mentira. Todos los que van la defienden con el corazón. Pero no se dan los resultados. Hace 34 años que no salimos campeones.

-¿Sentís que Messi siente la camiseta?

-¡Si! Nosotros tenemos que estar orgullosos de Lio Messi, la defiende con el corazón. No se le da el resultado. Hay que pensar siempre en los demás muchachos, en los que juegan en la D, en la C… Yo arranqué en la C ¿Entendés? y jugué por la gente del Ascenso. En mi cabeza, en mi corazón. Porque ahí es donde empecé yo, no me puedo olvidar de eso. Cualquiera de esos pibes pagarían por ir a conocer el predio de Ezeiza, ni te cuento por ponerse la ropa. Yo no tengo dudas: todo jugador que le toca defender la selección, lo hace con el corazón. Ojalá el próximo mundial salgamos campeones. Sería un orgullo, un honor, ver a Lio Messi dar la vuelta con la tercera copa del mundo. Y si no se da, no pasa nada. No nos debe nada.

-¿Te molesta la comparación de Messi con Maradona?

-No hay comparación. No hay como Maradona. No es que desmerezco el fútbol de Messi, amo a Messi. Ojalá mi hijo o mi nieto jueguen el 10 por ciento de Messi. Pero en el primer puesto está Maradona, en el segundo no hay nadie, en el tercero tampoco y por ahí el que lo sigue, arranca del cuarto puesto.

-Ehhh…

-Lo que pasa es que Messi lo tiene todo. Es un genio del fútbol. Pero Maradona tenía demasiado…

-¿Le devolviste la campera a Maradona?

-No. Me dijo “quedatela”, Negro.

-¿La tenés todavía?

-Yo tenía una casa en Llavallol y no la quería alquilar. Fue a vivir mi hermano, un día voy de visita y veo en la cucha de los perros a la campera ¡Casi lo echo!

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