Ezequiel Garay es un león adentro de una cancha. Lo es, quizás, porque en su casa tiene a una leona, una mujer con una fuerza impresionante. Tamara Gorro, la esposa del defensor surgido en Newell's, no podía tener hijos. Lo intentó durante años: se sometió a tratamientos, intervenciones quirúrgicas, y realizó un rally de médicos especialistas en fertilización. No había caso. Sin embargo, la semana pasada, confirmaron que están esperando un hijo.
La fantasía de la pareja no podía ser cumplida y Gorro se sentía completamente apenada. "Un día vi llorar muchísimo a Ezequiel. Estaba en Portugal, sin trabajar y él tenía que aguantar mi carácter y encima no le doy un hijo. Estaba hundida, muy mal, con psicólogos. Yo delante mi familia sólo he llorado una vez, detrás mucho, es doloroso", contó en una entrevista en mayo del 2015.
En este escenario minado de frustraciones y dolor, el matrimonio decidió tomar un nuevo camino. Apostaron por alquilar un vientre en Estados Unidos. "Al principio queríamos adoptar, porque lo iba a amar igual que a uno biológico, pero el tema burocrático y el trabajo de mi marido no era posible… otra opción se nos caía", dijo Gorro en el mismo reportaje. De esta manera llegó Sheila, la niña de dos años que integra la familia de tres que, pronto, será de cuatro.
Sheila nació de una mujer que estaba casada con Antonio. Las parejas se hicieron íntimas amigas. Habían atravesado momentos duros juntos, y automáticamente el vínculo entre ellos llegó a niveles profundísimos. Gorro y Garay, al tiempo del nacimiento de Sheila, volvieron a intentar tener un hijo biológico. Pero no funcionó. Sin embargo, cuando habían programado volver a ir a subrogar el vientre de la mujer de Antonio, les llegó la peor noticia: Antonio, en abril del 2017, falleció. El defensor y su esposa sufrieron el golpe.
Pero al golpe le siguió una noticia increíble, inesperada: Tamara confirmó en su cuenta de Instagram que estaba embarazada, y al rato replicó el mensaje Garay. El futbolista del Valencia, en su mensaje, se acordó de Antonio: "Gracias amigo mío por enviarnos este gran regalo de la vida".
Y es tanto el recuerdo de Antonio que aseguraron que, si llega a ser varón, lo llamarán como su amigo que perdió la vida hace algunos meses. ¡Una verdadera historia de amistad, amor y superación!