En diálogo con POPULAR, el candidato a presidente de Bolivia en las últimas elecciones por el MNR aseguró que la intervención militar para la renuncia de Evo Morales fue constitucional como así también la asunción de Jeanine Áñez

Virginio Lema Trigo fue el candidato a presidente por el tradicional Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en las últimas elecciones que se llevaron a cabo en Bolivia. Desde este domingo, el político se encuentra en la Argentina y su visita tiene una sola intención: informar la situación real que considera atraviesa su país.

Según este abogado y comunicador social, la intervención militar que desencadenó la renuncia de Evo Morales se encuentra en el marco de la constitución boliviana como así también la asunción al poder de Jeanine Áñez.

Además, durante la entrevista concedida a POPULAR, el político remarca las irregularidades que tuvo la gestión del MAS (Movimiento al Socialismo) y explica por qué dicho partido no debería participar de los próximos comicios.

¿Cuál es el motivo de su presencia en la Argentina?

La Argentina está mal informada. Veo una predisposición de una parte de la prensa a generar una alianza con el gobierno que viene y la posición del gobierno que viene es muy clara en torno a Evo Morales. Eso hace que se genere una confusión de lo que realmente está pasando. Esta desinformación genera desencuentro entre dos países hermanos. Nos complementamos siempre, tenemos historias en común. Para nosotros la Argentina es demasiado importante, no solo por la gran cantidad de bolivianos que vive acá, sino por nuestra relación histórica. Estamos juntos. Quiero contar la verdad, más allá de la ideología, o fanatismo, porque cien mentiras nos hacen la verdad.

¿Y cuál considera que esa verdad?

Estamos viviendo una transición hacia un nuevo Gobierno. Lo único que debe hacer el gobierno actual es convocar a elecciones. No tiene otro sentido. Ellos dicen que tienen que “pacificar”, y estamos de acuerdo es parte del contexto en el que estamos. Pero su razón de existir es convocar a elecciones y lo tiene que hacer de forma inmediata. Yo no vengo en representación de este gobierno, no soy parte de este gobierno. Tengo muchas diferencias y le critico muchas cosas.

¿Cómo cuáles?

En primer lugar, esto mismo: que todavía no haya convocado a elecciones. Ojala que lo haga hoy día, es su obligación. Y en segundo lugar, soy crítico de que se sienten a hablar con la gente de Evo Morales, es decir, con el MAS. ¿En qué términos? Los que conocemos: la posibilidad de que Evo Morales pueda volver a Bolivia y su partido sea parte de las próximas elecciones. Y en ese sentido, la ley electoral es muy clara: el partido político que esté involucrado en un fraude electoral pierde su personería jurídica. El MAS tiene que dejar de existir.

¿No considera que de esa manera una gran parte del pueblo boliviano se queda sin representación? En Argentina tenemos como ejemplo, la proscripción del peronismo y la violencia que desencadenó. Incluso el líder no pudo manejar la violencia que se desató

Es como el fútbol. Por ejemplo: un equipo con tanta hinchada como Boca, si ha hecho trampa no le puedes quitar los puntos porque piensas qué va a hacer esa gente. Pero creo que tenemos que perder el miedo a lo ilegal. Si estos son grupos armados, grupos ilegales, tenemos que perder el miedo de eliminarlos.

Pero convengamos que Evo Morales había decidido llamar nuevamente a elecciones y luego tuvo la “recomendación” de los militares de dejar su cargo.

En el lenguaje democrático es golpe de Estado. Pero en el artículo 244 de la constitución boliviana dice que las fuerzas armadas tienen el deber de mantener la estabilidad del país. Las fuerzas armadas, si bien el Presidente es el comandante en jefe, se deben a la constitución. Para entenderlo: lo que ha hecho el comandante de las fuerzas ha sido la última autoridad porque el Gobierno tenía fincada su opción en las fuerzas armadas para salir a reprimir. Y las fuerzas le dicen “para que salgamos a las calles, mándenme un decreto, señor Presidente”. ¿Por qué? Porque desde hace 16 años, comandante y jefes están presos después del hecho de “octubre negro” de 2003. Por ese motivo las fuerzas no entran a reprimir sino tienen una orden expresa del Presidente de la República. Todas las organizaciones civiles le pidieron como última acción a Evo que renuncie.

¿Es ese momento puntual en que la gente empezó a salir a la calle?

Es la primera vez, y considero que es algo que pronto se va a estudiar porque no conozco otro ejemplo similar en Latinoamérica. La gente joven, centennials, millenials, tomaron protagonismo y salieron a la calle a bloquear sin palos ni piedras para decir: respeten, hay que ir a una segunda vuelta. Después de eso, le pedimos otras elecciones por el fraude y no podemos aceptarlo. Pero Evo seguía mirando para otro lado y de manera unilateral convoca a la OEA, cuando en realidad fuimos nueve candidatos presidenciales, y él solo le dice a Bolivia: “¿saben qué hemos convocado a la OEA? Y lo que diga la OEA, vamos a respetarlo. Y ese resultado, tenemos que aceptarlo todos, desmovilicemos Bolivia”.

¿Cuál fue el rol de la OEA en ese proceso?

Cuando hacía ocho meses que el señor (Luis) Almagro había estado en Bolivia haciendo campaña política con Evo. Un año atrás durante las primarias yo me reuní con toda la delegación de la OEA que había quedado en la Paz para pedirles que no sean cómplices de lo que estaba pasando. ¿Por qué? Porque se había convocado a las primarias solamente para avalar la candidatura de Evo Morales. Por eso le pedimos a la OEA que se pronuncie si eso no era un derecho humano, allí se encontraba el origen profundo de este problema: una persona que busca perpetuarse en el poder. Lo que sabemos hoy día porque ayer en la BBC de Londres, Almagro reconoció que Evo le pidió que parara ese informe porque le dice “si presenta ese informe, Bolivia se va a convulsionar”. Entonces no terminan ni aceptando lo que ellos mismos habían demandado. Este es el origen de esto.

¿Esta seguidilla de irregularidades es lo que usted cree que justifica la intervención militar?

Lo que ha hecho las fuerzas armadas es constitucional. Constitucionalmente tienen la responsabilidad de generar estabilidad en el Estado, no en el gobierno.

¿Y cómo es la situación social ahora mismo en Bolivia?

Esta estable, excepto en dos puntos: el alto de La Paz y El Chapare. Ya hay información que La Paz se está regularizando, pero en El Chapare no. Y el motivo es que Evo es presidente de las seis federaciones de hoja de coca que hay en El Chapare. Allí se produce el 30% de la materia prima para la producción de cocaína en el mundo. Hablamos de un gobierno billonario, y él es presidente de esas federaciones. Si le preguntan a Evo para que sirve lo que producen sus asociados: él dirá solo sirve para hacer droga. ¿Para comer? No. ¿Para hacer mate? No. Por la acidez que tiene solo sirve para hacer droga. Si solo sirve para hacer droga, ¿quién protege todo eso? El presidente.

Y qué considera del decreto que exime de responsabilidad penal a las fuerzas armadas y la policía en cuanto a contener y reprimir

Ese decreto es parte de la constitución. Como les decía, ya tenemos seis de los del alto mando militar presos en Bolivia desde 2003. Por eso, ningún militar iba a mover un dedo si no tenía el permiso del presidente. Es una situación de extrema delicadeza de un sector de la sociedad, en El Chapare. Yo los invito a ver Scarface donde se habla de Bolivia, Cochabamba, El Chapare… es un lugar que hace 30 años provee la materia prima para parte de la droga del mundo. ¿Vamos a seguir mirando para otro lado? Ahora que no está el líder de toda esa zona, nosotros creemos que es momento de hacer algo.

La apreciación de un sector muy amplio de la sociedad argentina sobre la gestión de Evo Morales es totalmente diferente. Por la información y los índices que se presentan en los medios de comunicación, se tiende a reconocer sus avances en la inclusión social. ¿Eso se lo reconoce?

No se puede negar que el proceso de inclusión en Bolivia viene de hace muchos años con altas y bajas. Hay un concepto que yo quiero desinstalar de la mente de la gente, y es: “Bolivia ha tenido su primer presidente indígena”. Es mentira. En Bolivia no hay indios, no hay indígenas, hay naciones. La gente es quechua o aymara, son naciones. Y es lo que queremos reivindicar. El presidente lo que hizo en su momento es poner en el imaginario colectivo del mundo es que un indígena, como que un negrito tomó el poder. Pero él no habla quechua ni aymara, ni es de un pueblo originario. Lo que hemos tenido es un intento del gobierno que la inclusión partía de Evo Morales, pero ningún ministro lo es, ni ninguna empresa importante está manejada por pueblos originarios.

¿Quiere decir que es algo que se pregonó pero no se cumplió?

Pusieron como obligatoriedad hablar de un pueblo originario para participar en política, pero ni evo ni Álvaro (García Linera) lo hablaron durante estos catorce años. Ha sido más nombre que una inclusión real. Hoy uno de cada cinco niños se va a dormir con hambre, siete de cada diez bolivianos trabaja en negro. De esos siete de cada diez, es gente originaria, gente que viene del campo a la ciudad. La brecha sigue abierta y es muy grande, son temas que tenemos que solucionar. Tenemos que entender que la riqueza tiene que estar en la gente y no en el gobierno. Los gobiernos priorizan la acumulación.

A la distancia se percibe como que la imagen de Luis Fernando Camacho con la biblia en la Casa de Gobierno fue como un intento de cambiar las simbologías originarias como la wiphala

Si investigamos el nacimiento de la wiphala, tenemos que desmitificarla: nunca fue un emblema nacional. Fue instalado después de 1992, por la urgencia de este movimiento indigenista que necesitaban símbolos y la usaron durante su campaña fue esta. Después la pusieron en una asamblea constituyente donde se negocian símbolos patrios. Hoy quedó de occidente, la wiphala; del oriente, la flor del parujú; la cantuta, la bandera boliviana. Entonces colocan todas simbologías que son representativas a ellos, y yo creo que la introducción de la biblia nuevamente al palacio del gobierno es una demanda de la gran mayoría de los bolivianos. Nosotros sentimos que la política tiene que tener valores, palabras…

¿Y no debería la constitución ocupar ese lugar?

En la constitución se establece que Bolivia es un país laico. Eso se acordó en la asamblea constituyente, eso está en la constitución. Camacho llega con esto no como una demanda propia sino de gran parte de la sociedad.

¿Para usted, Evo Morales puede terminar por convertirse en un mártir?

En ciertos lugares como la Argentina sucede eso, pero te aseguro que no sucede en otros puntos del mundo. En la Argentina tienen cierta institucionalidad desarrollada, un temor muy grande hacia las botas, a los militares. Les puede parecer un exabrupto, pero estuvo en el marco de la constitución. Evo Morales no ha respetado la constitución de su país. No podía ser candidato, y forzó las leyes para serlo. No podíamos aceptar que termine encaramándose en el poder con fraude electoral. Si de verdad existió un golpe, ese ha sido a la constitución y también a la voluntad popular. No aceptar el voto de la gente, es no aceptar la democracia.

La semana pasada se empezó a acusar a periodistas de sedición

Fue innecesario. Lo hizo la ministra de comunicación, Roxana, ella es periodista, una amiga la conozco, pero hay cosas que no pueden pasar. Hay códigos. No puedes decir, tenemos una lista. Fue una barbaridad. Y eso reafirmó la idea de muchos de un golpe de Estado. Eso es grave, tanto para periodistas bolivianos como extranjeros. Creo que ella debe estar muy arrepentida. Hubo un altercado que originó todo esto –NdR: el episodio entre Rolando Graña y una joven mientras sucedían incidentes en La Paz-. Una jovencita le dijo al periodista que informe por favor la verdad de lo que estaba ocurriendo: él relataba una guerra y ella le pedía que cuente la verdad, que era un grupo de masistas que atacaban locales comerciales.

Usted dice que en la Argentina la información está sesgada, pero la prensa boliviana cómo se ha manejado

Ningún medio de comunicación habló de golpe de Estado, excepto los políticos. Eso se mantiene porque los bolivianos sabemos que no ha habido un golpe de Estado. No hubo balas, no hubo muertes ni perseguidos, todos se fueron caminando a las embajadas. El que quiere salir de Bolivia sale, el que quiere entrar a Bolivia entra. Pero independientemente de eso, hay una libertad de expresión muy amplia. Los periodistas pueden preguntar. Quizás aquí se muestre que hay cierta persecución, pero era la gente la que enfrentaron a la prensa. Nunca fue el Estado, las Fuerzas o la Policía. No hubo ninguna agresión desde el Gobierno, la misma salió de gente común que sintió que no se estaba contando la verdad cuando se hablaba de golpe de Estado.

¿Cómo considera que queda parada Bolivia en la región si tenemos en cuenta que no existe una unión sudamericana cómo si hubo en otros tiempos con gobiernos de ideologías similares?

Estoy en la Argentina porque son un país muy importante para los bolivianos. Lo que espero es que las ideologías den paso al desarrollo, ya nos dimos cuenta que de ideologías no comemos. Creo que los gobiernos ricos y la gente pobre, tiene que dejar de ser la característica. Tenemos que cambiar ese chip que tenemos en la cabeza. No sé qué vaya a pasar en Bolivia en las próximas elecciones, todavía no se sí seré candidato. El mensaje que quiero mandar es que necesitamos es una unidad nacional, un gobierno en el que todos se puedan sentir cómodos, un gobierno de reconciliación. Todos los políticos hablan de eso, y es muy difícil. Así es nuestra realidad en América Latina, siempre es pendular. Quién te dice que Lula no vuelva al poder, y vaya a saber que pueda pasar en Ecuador o Venezuela. Lo cierto es que no hay socialismo de verdad, creo que hay gobiernos que han capturado a sus habitantes como ha sucedido en Venezuela. No hay ningún ministro del gobierno boliviano saliente que haya ido Venezuela o Cuba, todos han ido a Argentina, México o Paraguay. ¿Si son socialistas por qué no se van a los países socialistas?

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