Como un rara avis del fútbol, Fernando Signorini, hombre que en las últimas décadas resignificó el perfil de una profesión sobredimensionada, afirma que en el marco de la emergencia sanitaria quedaron en primer plano algunas confusiones que el ambiente del fútbol naturalizó.     

“Entrenar, entrena cualquiera. Correr, corre cualquiera. Igual que hacer abdominales. El tema es ensayar colectivamente. Jugar al fútbol. Coordinar. Encontrar armonías y buenas complicidades dentro de una cancha. Esto es lo más importante y solo se logra ensayando. Es el vínculo eterno del futbolista con la pelota y con sus compañeros. Porque el fútbol no se puede desarrollar en soledad. Se precisa la conexión con el otro y con los otros. Como por ejemplo, la necesitan los actores y los músicos”. Estas definiciones de César "El Flaco" Menotti, quien siempre habló en estos términos, más allá de que la pandemia provocada por el coronavirus haya reinstalado su observación. Una observación clásica de Menotti que hoy adquiere una vigencia plena, considerando las circunstancias del parate obligatorio y del regreso este lunes a los entrenamientos.

La metodología de seguir con una rutina a la distancia las actividades de los jugadores durante la prolongada pausa que generó el Covid-19, en gran medida sirvió para que los técnicos y los preparadores físicos sobreactuaran su rol como administradores de las energías y los esfuerzos ajenos.

¿O los jugadores no saben ni conocen cómo mantenerse en situaciones que caminan por fuera de lo que hoy se denomina la normalidad? Lo saben todos. Y lo saben desde que comenzaron a recorrer las divisiones inferiores. No necesitan indicaciones específicas vía Zoom para enfocarse en realizar lo que siempre realizaron durante años: correr, alternar distintas velocidades, hacer series de abdominales, ejercicios de elongación y de fortalecimiento de los diferentes grupos musculares.

"Entrenar es educar"

“Entrenar es educar”, dice Fernando Signorini, personal trainer de Maradona en varias etapas (también responsable de la puesta a punto de la Selección Nacional en el período en que la dirigió Diego) y de gran trayectoria en la Argentina y en Europa.

Y agrega: “Si un jugador profesional desconoce qué es lo que tiene que hacer y cómo cuidarse cuando por cuestiones de fuerza mayor no puede entrenar con el equipo, estaríamos hablando de alguien con severísimos problemas para conectarse con su realidad. Y esto no ocurre. Los jugadores saben cuáles son las tareas que deben hacer. La verdad, yo no creo en la preparación física como se la planteó en las últimas décadas. Si al Santos de Pelé le dabas el preparador físico del club que en la liga de Brasil se iba al descenso y al club que se iba al descenso le ponías el preparador físico que tenía el Santos de Pelé, no iba a cambiar nada. Porque allí no radicaban las diferencias. Radicaban en la categoría de los jugadores, que por supuesto tienen que estar bien asistidos por los cuerpos médicos y por los entrenadores”.

Y Signorini dió un ejemplo rotundo: “Cuando Menotti dirigió al Barcelona en el '83 y parte del '84 y ganó tres competencias (Copa del Rey, Copa de la Liga y Supercopa de España), quiso y no pudo llevar al profesor Pizzarotti para que lo acompañe. Entonces en el Barça le ofrecieron distintos preparadores físicos de diferentes disciplinas, como atletismo, natación, pero ninguno vinculado al fútbol. Menotti no aceptó a ninguno. Y el Barcelona no tuvo un "Profe" durante la etapa en que César (Menotti) dirigió al equipo. Tampoco esa extraordinaria selección juvenil que salió campeón del mundo en el '79 en Japón, bajo la conducción de Menotti, tuvo un preparador físico. ¿Qué quiero decir? Que no somos tan imprescindibles como muchos repiten. No lo somos. Hay muchas mentiras alrededor de los preparadores físicos. Algunos me dicen que yo le tiro tierra a la profesión. No es así. En todo caso no quiero formar parte ni participar de algo en lo que no creo”.

Por último, Signorini dejó en claro cuál es la influencia de los preparadores físicos en el marco de la pandemia: “Hay una especie de justificación de la labor que ejercen. Algo así como una sobreactuación del trabajo que hacen. Lo mismo ocurre con los entrenadores. Claro que esto viene de lejos. Y poco a poco se fue profundizando. En lo que creo es en el apoyo emocional que se les puede brindar a los futbolistas. En los estímulos que se ofrecen desde el afecto. Esta es la construcción existencial que apoyo”.

-¿Te trajo más de un problema esa construcción?

-No me interesan esos problemas que por otra parte para mí no lo son. Yo hablo a partir de la convicción que tengo. Y de las experiencias que fui recogiendo. La preparación física como tal no existe.

-Lo venís sosteniendo hace mucho tiempo.

-Sí, claro. Es un reduccionismo hablar de preparación física.. Lo que existe es la preparación. Diferente en cada caso. Porque todos somos diferentes. Y los jugadores también.

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