El padre "Pepe", que trabajó mucho tiempo en la Villa 21-24 de Barracas y debió ser trasladado por amenazas a su vida, destacó que lo más importante del Santo Padre fue el apoyo que brindó a los "curas villeros". "No podríamos haber realizado la tarea de promoción y evangelización sin su apoyo, el espiritual y el material", afirmó. Actualmente destinado en Villa La Cárcova, en la diócesis de San Martín, el cura "Pepe" sostuvo que el Papa deberá "subrayar su opción por los más pobres".
"Ahora los límites de él no serán la avenida General Paz, límite de la ciudad y arquidiócesis de Buenos Aires, sino el mundo, ya que deberá acompañar la tarea en otros lugares, como en África, donde hay muchos que trabajan a favor de los pobres".
De igual manera, opinó el sacerdote Lorenzo de Vedia, el "padre Toto", que atiende a la comunidad antes encomendada a Di Paola, en la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé. También destacó el recibimiento de la noticia en el barrio: "La gente no siente que lo perdió. Siente igual su paternidad, siente que desde otro lugar seguirá acompañándolos".
Esta mañana, la parroquia se abrió a las 6.30 para permitir a los vecinos rezar por la misión y ministerio de Francisco. En tanto, Gustavo Carrara, presbítero responsable de la Comisión Arquidiocesana para la pastoral en Villas de Emergencia y párroco de Santa María del Pueblo, en la Villa 1-11-14, en el Bajo Flores, debió organizar cuatro misas desde la tarde y hasta la noche para contener espiritualmente los deseos de agradecer a Dios por el nuevo Papa.
"Fue una sorpresa muy grata, porque Bergoglio ha venido varias veces a nuestro barrio y ha colaborado con mucha de las actividades sociales y pastorales que realizamos. La gente está contenta y entusiasmada. Muchos lo conocieron y estuvieron con él. Eso es fuerte", resaltó. El padre Carrara también recordó la última visita a la villa: el 14 octubre de 2012 en la fiesta de la Virgen de Copacabana, patrona de la comunidad boliviana, y que logra reunir a alrededor de 30.000 personas cada año. Allí celebró la misa central, que precede a los bailes y festejos típicos.