La Sala IV de la Cámara Federal declaró la nulidad del sobreseimiento de Cristian Graf y de todos los actos procesales previos, al considerar que la investigación sobre el homicidio de Diego Fernández Lima -desaparecido en 1984 y hallado 41 años después- no fue realizada adecuadamente.
La causa que investiga la muerte de Diego Fernández Lima dio un giro decisivo. La Sala IV de la Cámara Federal declaró que el expediente deberá volver a foja cero y anuló el sobreseimiento del imputado Cristian Graf, su compañero de colegio, para que la pesquisa pueda reiniciarse sin vicios procesales.
La resolución, firmada por los jueces Ignacio Rodríguez Varela, Hernán Martín López y Julio Marcelo Lucini, remarcó que la Justicia aún no esclareció qué ocurrió con el joven, desaparecido en 1984 y hallado por azar cuatro décadas más tarde en el jardín de una casa que Graf habitó casi veinte años después.
Según el Tribunal, no estaban dadas las condiciones para aplicar el artículo 336 del Código Procesal Penal, que permite cerrar una causa. “Debe estar respaldada por prueba que otorgue certeza negativa”, señalaron los magistrados, al tiempo que recordaron precedentes como el fallo en la causa “Lotocki”. En este caso, advirtieron, la ausencia de una investigación exhaustiva impedía descartar responsabilidades.
Los jueces también remarcaron “la evidente necesidad de una investigación” que permita reconstruir la secuencia de hechos, determinar la calificación legal adecuada y, sobre todo, garantizar los derechos de las víctimas.
Cristian Graf, dueño de la casa donde aparecieron los restos de Diego Fernández Lima
Por ello, resolvieron “declarar la nulidad de los dictámenes fiscales que precedieron a la indagatoria de Graf, del acto de indagatoria y de su sobreseimiento”, devolviendo el expediente al juzgado de origen.
El fallo se conoció a solo dos días de la audiencia en la que la querella buscaba revertir el cierre de la investigación. Rodríguez Varela fue el primero en votar y señaló que la acusación por “encubrimiento agravado” estaba recortada de manera artificial, desentendiéndose del homicidio, que debía ser indagado como delito principal.
Consideró, además, “totalmente inverosímil” la teoría de la defensa según la cual el cuerpo habría sido enterrado en un lote vecino, y cuestionó la hipótesis de un posible responsable fallecido.
El juez López coincidió en que no es posible declarar la extinción de la acción penal sin saber quién cometió el hecho. “No podemos saber si existieron causales interruptivas”, señaló, y recordó que tampoco se sabe si intervino un funcionario público o si existieron otras circunstancias que alteren los plazos. Lucini, por su parte, subrayó el vínculo entre víctima y acusado: “No hay posibilidad de desvincular al nombrado del homicidio, ya sea como autor, cómplice o en cualquier otro grado de participación”.
La familia de Diego Fernández Lima celebró el fallo. “Es una muy buena noticia. Esta decisión es por la memoria de Diego y de mi papá, que murió buscándolo”, expresó Javier Fernández Lima, hermano del joven. “Esto nos da esperanza. No puede quedar así”, agregó.
Desde la defensa, en cambio, interpretaron que la nulidad podría beneficiar a Graf. El abogado Martín Díaz sostuvo que, al anularse los dictámenes y la indagatoria, “también cae la imputación”. Según el letrado, su defendido “hoy no está bajo ningún manto de sospecha”.
Diego Fernández Lima fue visto por última vez el 26 de julio de 1984, cuando regresó del colegio y salió de su casa en la Ciudad de Buenos Aires. En 2023, sus restos fueron encontrados en el jardín de un chalet alquilado por Gustavo Cerati entre 2001 y 2003. La investigación, ahora reiniciada, deberá establecer qué ocurrió en las horas y días posteriores a su desaparición, y quiénes fueron los responsables del crimen.