El martes juran los nuevos diputados y el jueves los senadores. Todos están en modo post electoral. La oposición frenó todo en Diputados.

Parece que hubiera pasado un montón de tiempo, pero no hace ni siquiera un mes desde que el gobierno perdió las elecciones intermedias. Con un relato creativo, se las arreglaron para infundirle épica a una elección bonaerense que igual terminó en derrota, pero que describen como empate. Dispuesto a ensalzar la remontada, el expresidente del PJ José Luis Gioja resaltaba el viernes el mérito de haber dado vuelta las elecciones de noviembre "en tres provincias: Tierra del Fuego, Chaco y Salta". Sumó una de más: en Salta ya habían ganado en las PASO. Por si acaso no mencionó el resultado en su territorio, San Juan, donde el oficialismo suele ganar holgado y esta vez se impuso por menos de un punto y medio.

Como sea, esta semana se hará realidad lo que la gente votó el 14 de noviembre, con la asunción de los nuevos legisladores, y el Frente de Todos sacará pecho resaltando que logró retener la primera minoría en la Cámara baja, si bien es cierto que deja de ser mayoría holgada en el Senado. En realidad, el resultado ya impactó hace rato en el Congreso, donde Diputados se ha transformado en un lugar inasible para el oficialismo, al punto tal de no haber podido sesionar desde las elecciones y ya no poder hacerlo con la actual conformación.

Se habían esmerado en dictaminar una serie de proyectos durante una semana en las comisiones, pero todos caerán porque no hubo manera de llevarlos al recinto. El oficialismo hizo cuentas y no se animó a sesionar sin garantías de poder aprobar temas como el promocionado proyecto de ley de envases. Las sesiones ordinarias fueron extendidas hasta fin de año, pero nada garantiza que hasta entonces pueda ser abordado el ambicioso temario del gobierno.

Debería tratar al menos el Presupuesto 2022 y el plan plurianual que el Presidente anunció el 14 de noviembre en un mensaje grabado cuando imaginaba una catástrofe electoral. Ese texto, que deberá recibir el aval de la oposición ya está en manos de la gente del Fondo Monetario; Martín Guzmán se los mandó. El ministro de Economía sigue debiéndoles a los diputados una visita para exponer sobre el Presupuesto. Todavía no ha ido, el texto que ya envió formalmente el 15 de septiembre al Congreso variará según lo que vaya a acordarse con el FMI.

El ministro de Economía se ilusiona con un acuerdo con el Fondo para antes de las fiestas y así se lo hizo saber al Presidente. En el FMI quieren acordar, pero tienen otros tiempos. La propia Kristalina Georgieva relativizó el viernes la premura con la que pueda firmarse un acuerdo al advertir que "hemos trabajado de manera constructiva, pero hay mucho por hacer todavía".

Como sea, el acuerdo se firmará. Enero o febrero son los tiempos estimados. La que ya se ha pronunciado sobre el tema fue la vicepresidenta Cristina Kirchner, en la carta pública que difundió el fin de semana pasado. Para muchos el texto fue una excusa para cambiar la agenda monopolizada por el sobreseimiento dispuesto un día antes por el tribunal oral que debía juzgarla por la causa Hotesur-Los Sauces. Puede ser; dicen que la carta había sido escrita unos días antes, presta a ser difundida cuando saliera el fallo del TOF 5. Pero la carta va más allá: allí habló de la lapicera, que en la jerga se interpreta como el poder que vale. "La lapicera no la tiene Cristina… siempre la tuvo, la tiene y la tendrá el Presidente de la Nación", escribió Cristina, como para dejar claro que la responsabilidad de lo que vaya a suceder será enteramente de Alberto Fernández. "La lapicera es de Alberto, pero la letra es de Cristina", ironizaba en la semana un dirigente opositor.

"Que a nadie lo engañen sobre quién decide las políticas en la Argentina", remató la exmandataria. Debe interpretarse que la vicepresidenta tomó distancia del acuerdo con el FMI que no quiere torpedear -porque en el fondo sabe que no hay otra salida que acordar-, pero no avalará porque ella tiene un legado que preservar. El acuerdo lo firmará el Presidente y ella no se hará cargo de las críticas que surjan a partir del mismo, lo dejó claro en la carta.

En los próximos días se conocerá la inflación de noviembre, que ya todos calculan en por lo menos 3 puntos. Los efectos del congelamiento de precios de Roberto Feletti siguen sin percibirse. Encima el secretario de Comercio Interior perdió a su mano derecha, Débora Giorgi, que se fue sin que la echen… ni la designen. Su superior, Matías Kulfas, sigue empoderándose. Igual dicen que en el Instituto Patria se la tienen jurada y que más temprano que tarde dejará el gabinete.

Entre las exigencias del Fondo el déficit ocupa un lugar privilegiado. Al respecto, el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano alertó esta semana sobre el fuerte incremento del gasto público puesto en marcha tras conocerse el resultado de las PASO, destacándose los incrementos verificados en Políticas Alimentarias, el plan Potenciar Trabajo y el Repro II, como así también el aumento en el pago de asignaciones familiares. Víctor Beker, director del CENE, advirtió que "a todo ello se sumó el alza del gasto de capital. De resultas de todo ello, el gasto público mensual superó por primera vez el billón de pesos: exactamente 1,048 billón".

En este contexto no desentonó la sentencia del vicepresidente y analista senior de Moody’s para la Argentina, Gabriel Torres, quien trazó un crudo informe sobre la economía argentina y remarcó que "a comienzos de año decíamos que había muchos problemas económicos, pero el más grave era que no se sabía cuál era el plan. Estamos terminando el año y seguimos sin saberlo". Es ahí cuando vuelve a la memoria la frase emblemática del Presidente dicha al Financial Times en julio del año pasado: "Francamente, no creo en los planes económicos".

Pero volvamos al Congreso que se renueva esta semana y donde la oposición ha mostrado una fuerte conflictividad a la hora de la elección de sus autoridades. Más el radicalismo, que se siente empoderado a partir de la performance electoral y donde los ganadores salieron a pasar facturas. Sobre este tema acá también tenemos que remontarnos al sábado y al rayo purificador lanzado por Elisa Carrió en la celebración de los 20 años de la Coalición Cívica-ARI, que provocó reacciones airadas en el radicalismo, y repercutieron en el Congreso y también en la Legislatura porteña, donde a Horacio Rodríguez Larreta le costó aprobar los convenios por Costanera Norte y Sur.

El oficialismo se frota las manos con la ilusión de que una eventual ruptura en Juntos por el Cambio los beneficie, aunque en el fondo sabe que eso no sucederá, pues nadie tiene vocación suicida en la política y más cuando hay chances de ganar. Pero le alcanza al Frente de Todos con alentar las rencillas que terminan fastidiando a un electorado ajeno preocupado por las cuestiones cotidianas.

Desde Juntos por el Cambio aclaran que esas discusiones no son menores, pues en ellas se decide quién será el vocero del interbloque. Más allá de eso admiten que el riesgo del desencanto es grande. Por ejemplo en el Senado, donde el oficialismo perdió la mayoría formal, pero en la práctica mantiene intactas las posibilidades de acceder al quórum y aprobar las leyes pues, como ya hemos dicho, si bien el bloque se ha reducido a 35, siempre ha contado con los dos que le faltan para llegar al número clave de 37: el rionegrino Alberto Weretilneck y la misionera Magdalena Solari Quintana. "Puede que cuando la gente vea que las leyes salen igual en el Senado reaccione preguntándose: ‘¿No era que se quedaban sin quórum?’. A lo mejor pecamos de sobrevender expectativas", advirtió a este medio un legislador oficialista.

De todos modos nada es seguro en el oficialismo después del terremoto electoral. Tanto en Río Negro como en Misiones, donde gobiernan partidos provinciales, el Frente de Todos quedó tercero, dato no menor a la hora del análisis de los oficialismos locales. Llegará el momento en que no sea negocio hacer seguidismo del gobierno nacional, y ahí la Rosada tendrá problemas.

En Diputados, en tanto, Sergio Massa y Máximo Kirchner exploran en los bloques del medio para ver de dónde sacan el número necesario para hacer funcionar la Cámara. El oficialismo suma 118, le faltan 11 para el quórum y 12 para aprobar las leyes. Cuentan con el santacruceño Claudio Vidal, de origen kirchnerista. Para el quórum, también con los cuatro de la izquierda. Esperan también las presencias de los dos misioneros y los dos rionegrinos que conformarán un interbloque, más el representante neuquino del MPN. Solo les faltaría uno para arrancar las sesiones, y tienen un extenso menú que va desde los 8 del interbloque Federal, al monobloquista riojano Felipe Alvarez. ExCambiemos, de buena relación con Horacio Rodríguez Larreta, pero llama la atención que haya roto su promesa de asumir en la banca de diputado provincial que ganó el 14 de noviembre.

Lo que vaya a hacer Felipe Alvarez será clave para la otra instancia: el momento de contar los votos a favor. Desde el propio JxC sugieren tener en cuenta también las ausencias a la hora de las votaciones, y ahí prestarán atención a los sectores dialoguistas.

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