Tras la crisis desatada en 2001 y con la renuncia de
Fernando De la Rúa, seguido por un corto periodo de transición de Eduardo Duhalde,
ambos parámetros marcaron una diferencia. El blanco cayó a
0.99% (196.574), el porcentaje más inferior de la historia moderna de la democracia nacional. Como contraste, los nulos lograron el mayor aumento:
1.73% (345.642). Una crónica de
DIARIO POPULAR de aquél año reflejaba una disminución del denominado "voto bronca", un signo de falta total de confianza hacia la política y sus exponentes, potenciado por el "que se vayan todos" y los numerosos piquetes que cercaban al país:
"El voto bronca literalmente desapareció, ya que los votos en blanco apenas sumaron menos del 1% (...). Bin Laden, Clemente y las fetas de salame, estrellas de las elecciones de 2001, no fueron tenidas en cuenta en esta ocasión".
En
2007 nuevamente hubo una alza impresionante del blanco:
6.44% (1.330.885). Todo un récord, que sería el último debido a que bajarían hasta los
2.55% (664.739) en este 2015. Otra vez los nulos le dieron la espalda con una caída de
1.16% (240.074). Pero luego seguirían en bajada incluso en la primera vuelta de este año, al
0.77% (199.446). Para el balotaje, los números arrojaron casi una paridad. 1.19% (305.229) en blanco y 1.24% (318.206) nulos.