Luego del caos que se vivió en la Plaza de los Dos Congresos y que terminó con destrozos, un centenar de heridos y casi setenta detenidos, personal de limpieza del Gobierno de la Ciudad comenzó con las tareas para quitar piedras y escombros esparcidos por las calles.
Los hechos, que se extendieron por otras calles del centro, se recrudecieron después de que comenzaran a tirar petardos, quemar objetos y agolpar el vallado que cerca todo el Palacio Legislativo, momento en el que la Policía empezó a disparar balas de goma y arrojar gas pimienta, así como chorros de aguas para restablecer el orden público.