El gobierno de Menem estuvo marcado por un proceso de polémicas medidas que impactaron en la industria nacional, desempleo, inflación y crisis de deuda.

Los diez años de la Presidencia de Carlos Menem, fallecido este domingo a los 90 años, dejaron un inventario económico y social controvertido. Desde un inicio con hiperinflación hasta un final con deflación, en el medio coexistieron la apertura indiscriminada de la economía y las privatizaciones de la mayoría de las empresas públicas claves, la duplicación de la desocupación, el aumento de la deuda externa y la pobreza y la concentración de la riqueza.

En cuanto a sus indicadores económicos, la inflación acumulada en los diez años y cinco meses de gestión alcanzó al 24.648,6%, según se desprende de la información dada a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El grueso de ese porcentaje se obtuvo en los dos primeros años de gestión, antes de que se pusiera en vigencia la ley de Convertibilidad, en momentos en que los ministros de Economía eran el repentinamente fallecido Miguel Roig, Néstor Rapanelli y el también fallecido Antonio Erman González. Vale recordar que hasta enero del ´91, mes en que Domingo Cavallo se hizo cargo del Ministerio de Economía, el gobierno menemista ya había atravesado por dos hiperinflaciones.

Desde que entró en vigencia la ley de Convertibilidad, la inflación acusó un marcado descenso que al final de su mandato llegó a ser deflación. Los índices de precios pararon de los cuatro dígitos en 1989 (3079,5%) y 1990 (2.314%) al 84% en 1991, 17,5& en 1992 y 7,4% en 1993.

La inflación continuó siendo de un dígito en los años siguientes: 3,9 % en 1994, 1,6% en 1995, 0,1% en 1996, 0,3% en 1997 y 0,7% en 1998, para dejar el poder en 1999 con una deflación de 1,2%.

Durante su mandato el PBI aumentó un 50 % en 10 años y llegó a 288.194 millones de dólares al final de su gestión. En 1989 la deuda pública era de 63.000 millones de dólares. Al 30 de junio del 98 la deuda contraída por el Estado ascendía a 115.400 millones de dólares, según la subsecretaría de Financiamiento de Economía. La deuda externa total, en la que también se incluye al sector privado no financiero, llegó en al final de su gobierno a 139.680 millones de dólares.

Las compras externas de bienes se expandieron desde un mínimo de USD 4.200 millones en todo 1989 a USD 25.508 millones 10 años después; en tanto las exportaciones no llegaron a triplicarse, pasaron de USD 9.491 millones a USD 23.309 millones.

En cuanto al desempleo, con Menem en la Presidencia la Argentina llegó por primera vez a los dos dígitos en su tasa de desocupación. El pico se alcanzó en mayo de 1995, cuando la tasa de desempleo se ubicó en 18,4 por ciento.

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Murió el ex presidente Carlos Menem

En términos distributivos, el período 1995-2001 mostró un proceso de fuerte concentración del ingreso. A su vez, esta evolución repercutió significativamente en la desigualdad de los ingresos familiares. En efecto, al comienzo de la década la relación de los Ingresos per Cápita Familiares (IPCF) entre el primero y último quintil era de 12 veces y se elevó a 20 veces hacia el final del régimen.

En el período 1991-2000 la política fiscal arrojó un déficit promedio anual de 4,1% del PBI, con un total acumulado de 108.634 millones de pesos/dólares. En su primera etapa 1991-1994, ya había crecido 120%, pasando de los 32 mil millones a 70 mil millones de pesos/dólares. El gasto creció, junto a una financiación del déficit en el exterior. Se adoptó una política de endeudamiento que llevó la deuda externa pública durante su gestión de 45.000 millones de dólares (en 1989) hasta 145.000 millones (en 2000), a pesar de su renegociación en lo que fue conocido como el "Plan Brady".

Durante la vigencia de la Ley de Convertibilidad, debido al crecimiento exponencial de la deuda, el gasto público pasó de 46.351 millones de dólares en 1991 a 82.842 millones de dólares en 2001, un aumento del 79%, produciendo un constante y creciente déficit fiscal. En el caso específico de Argentina, la deuda pública externa pasó de $60.000 millones a $105.000 millones a pesar de que se vendieron la mayor parte de las empresas públicas.

En mayo de 1991, a un mes de iniciado el plan, la pobreza en Buenos Aires y zonas aledañas (el conurbano bonaerense) era de 28,9%. Al terminar el régimen de convertibilidad, diez años después la cifra era del 35,4%, porcentaje elevado en términos históricos pero inferior tanto al de 1989 como a los guarismos de la actualidad.

En términos del comportamiento industrial de largo plazo,se registra una pérdida de incidencia del valor agregado industrial en el generado por el conjunto de la economía durante la cual disminuyen un 15% el número de establecimientos y se expulsa la cuarta parte de la mano de obra sectorial, alcanzando su mayor intensidad en términos de lo que se puede considerar la gran industrial local (los establecimientos con más de 100 ocupados).

Por último, en cuanto a la balanza comercial, la relación entre las importaciones y las exportaciones del país en los 11 años de convertibilidad, seis de ellos registraron un saldo negativo (con más importaciones que exportaciones). En esta etapa, el país llegó a tener tres años consecutivos de déficit comercial (entre 1992 y 1994, y entre 1997 y 1999).

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