Sin prescindir de la opinion del medico, hay formulas caseras con productos de la naturaleza para prevenir las afecciones del invierno
En estos momentos en que el frío nos acosa, la medicina naturista puede ofrecernos una posibilidad de aliviar los males del cuerpo en un modo que tiene algo de mágico por la ayuda que brinda para la recuperación del enfermo. Hay que reconocer que ciertas y determinadas enfermedades graves necesitan la ayuda de profesionales capacitados, pero para los pequeños procesos que perturban la salud orgánica, la medicina naturista puede ser un gran auxiliar de la medicina. En el decir de las más antiguas tradiciones, se asegura que Dios incluyó en las plantas de la naturaleza todas las posibilidades de obtener el remedio eficaz para la cura de las enfermedades corporales. Los médicos naturistas buscan restablecer la salud a través de agentes de la naturaleza y si éstos no fueran suficientes, recurrirán a la medicación tradicional. A continuación, algunas recetas. Cuando hay indigestión, insomnio o malestar general, lo más acertado es preparar una infusión de tilo y manzanilla o simplemente tomar agua de azahar. Cuando se está padeciendo complicaciones de enfermedades respiratorias, el tomillo es un gran auxiliar por sus facultades curativas y desinhibidoras de las mucosas. Para su preparación, tome un recipiente mediano sobre el fuego con más de la mitad de su capacidad, al que agregará una cucharadita de esencia de tomillo. Cuando rompa el hervor, retire y coloque el recipiente sobre una tablilla de madera. Acerque el rostro al recipiente para aspirar el vapor por la nariz y boca, profundamente inspire y expire durante unos diez minutos. Cuando tenga mucha mucosidad o sienta las fosas nasales obstruidas, o molestias auditivas todos conocen los beneficios de las nebulizaciones. Pero todo mejorará si utiliza hojas de eucalipto, por ser un agente descongestivo. Llene la bañera con abundante agua caliente agregando muchas hojas de eucalipto. Una vez dentro del agua, permanezca por quince minutos respirando por la nariz y la boca. Aproveche también para soplar bien la nariz, ya que esto le destapará los oídos. Al salir, envuélvase con un gran toallón y métase en la cama bien arropado.