Nacido en España, se extendió por América durante la conquista del continente, convirtiéndose en uno de los entretenimientos más populares en el legendario Far West. Hoy permanece como testimonio de la antigua presencia hispana en los territorios de la región Sur de Estados Unidos.

El Monte se practica mucho en Norteamérica, donde se conoce como 'Monte Bank' o 'Spanish Monte'. Asimismo, se practica como un juego de círculo, al estilo del siete y medio. En el juego del monte puede participar un número indeterminado de jugadores que apuestan contra el banquero.

Originalmente se utilizaba la baraja española de 40 cartas, pero en la actualidad se emplea la baraja inglesa, que se adapta eliminando los ochos, nueves y dieces. En el monte sólo interesa el número o el palo de la carta, según la versión que se juegue, sin que tengan ningún valor ni orden especial.

El objetivo del juego es ganar las apuestas hechas al acertar el palo o el valor de la carta que se va a descubrir del mazo, según la versión. En una partida de monte es imprescindible la figura del banquero. Puede jugarse de dos modos: con banquero fijo o con banquero variable. De la primera forma, uno de los jugadores tiene la posesión de la banca y paga y cobra las apuestas hasta que abandona la partida, pierde todo su capital o decide vender la banca. El resto de jugadores, llamados puntos, juegan contra él.

En las partidas de casino, el tallador es una especie de director de juego, no jugador, que se queda, por cuenta de la casa, con una cuarta parte de los premios de las apuestas cuando el punto gana con la primera carta que se descubre del mazo luego de las cuatro del albur (dos cartas de la parte inferior del mazo) y del gallo (dos cartas de la parte superior del mazo). Al cambiar la banca de manos, el tallador reparte por mitades con el banquero saliente los porcentajes cobrados.

El juego se inicia con la apuesta del banquero, que pone sobre la mesa la cantidad que arriesga en ese juego. Esta cantidad es la máxima que el banquero pagará en las apuestas que van a seguir al reparto siguiente. Los puntos pueden apostar lo que deseen, ya que no están limitados por la cantidad arriesgada por el banquero (la razón es que pueden ganar y el banquero no tendrá que pagarles).

Al término del juego, el banquero recoge las apuestas perdedoras y paga las ganadoras en orden, de mayor a menor. Cuando se agota la cantidad que ha declarado que arriesgaba en ese juego, devuelve a los jugadores sus apuestas ganadoras, sin pagarles por ellas.

Luego de barajar y cortar el mazo, se colocan dos cartas sobre la mesa que se toman de la parte inferior de la baraja. Estas dos cartas son el albur. Así, se descubren las dos cartas superiores del mazo, que se colocan sobre la mesa bajo 'el albur'. Estas dos se denominan 'el gallo'. Al sacar el gallo y el albur es costumbre colocar la primera de sus cartas a la derecha y la segunda a la izquierda. Una vez preparado el juego, el banquero descubre cartas del mazo hasta que aparece una que coincide en Palo juego simple o doméstico -o en número juego de casino- con una de las cuatro cartas expuestas. Esta carta es "la clave"

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