El durak es uno de los juegos de cartas más conocidos de Rusia y de toda su zona de influencia en el Este europeo, del que existen numerosas variantes.
El durak es un término popular que se traduce como “perdedor”. Porque en el durak no hay un ganador, sino sólo un perdedor, que es el último que se queda con cartas en la mano. El objetivo del juego por lo tanto consiste en no ser el último en quedarse sin cartas.
Las partidas de durak más comunes se disputan entre cuatro jugadores, que pueden jugar individualmente o formando dos parejas que se enfrentan entre sí.
Si se opta por jugar en parejas, el modo de colocarse los jugadores alrededor de la mesa es el usual en el juego de cartas, las parejas que pueden ya estar formadas o hacerlo por sorteo, se sientan enfrentados en la mesa y entre ellos se intercalan los otros dos miembros de la pareja contraria, de modo que las dos parejas estén alternadas alrededor de la mesa.
La principal diferencia entre el juego individual y el juego por parejas es que en este último los compañeros no se atacan, aunque tampoco pueden defenderse en común . Básicamente el juego en parejas sólo sirve para tener que preocuparse por un adversario menos.
También puede jugarse entre cualquier número de participantes de dos a seis jugadores que compiten individualmente, es decir, cada uno para sí, o bien entre seis jugadores que forman tres parejas.
Para jugar al durak puede utilizarse cualquier baraja, pero la usual es la inglesa de símbolos franceses.
Se suele utilizar la baraja corta, que es la que está formada únicamente por 36 cartas. Esta baraja se consigue retirando del dos al cinco de cada uno de los cuatro palos de la baraja completa. También puede usarse la baraja completa, lo que se hace muchas veces cuando son cinco o seis los jugadores de la partida, y también entre principiantes.
Las cartas no tienen ningún valor en puntos, únicamente es relativo y sirve pare conocer la ganadora de la jugada en disputa. El orden relativo de las cartas es, en todos los palos, de mayor a menor: as, rey, reina, jota, diez, nueve, ocho, siete y seis. Si se juega con la baraja completa, el cinco, el cuatro, el tres y el dos se sitúan, en ese orden, debajo del seis en cada uno de los cuatro palos.
En cada partida de durak existe un palo privilegiado, que es el “palo de triunfo”, cuyas cartas ganan a cualquier carta de los otros palos, sin importar su valor relativo. Entre las cartas del palo de triunfo se sigue manteniendo el orden de las cartas indicado para todos los palos.
El palo de triunfo queda determinado por la última carta que el dador se reparte a sí mismo. Esta carta se deja descubierta hasta que todos los jugadores conocen el palo de triunfo de la partida. Es entonces cuando el dador la incorpora a su mano. No todos los jugadores aceptan este reparto en el que el dador tiene la ventaja de contar con un triunfo, por lo que este palo se determine por la siguiente carta del mazo, después de que todos los jugadores, incluyendo al dador, han recibido sus seis cartas iniciales.
La carta de triunfo se deja abajo del mazo y será la última en ser tomada por los jugadores. Si se juega de este modo, se suele permitir que el jugador que tiene el dos, con baraja completa, o el seis, con baraja corta, del palo de triunfo sustituya esta carta por la que marca el triunfo, una vez repartidas todas las cartas y antes de empezar a jugar.