Para 2011 llegó a un equipo fuerte y competitivo, fiel a su estilo, Bell Voley, de la ciudad de Bell Ville, Córdoba, donde fue subcampeona. Y sus buenas actuaciones la enviaron a Perú, donde se desempeñó en el Deportivo Géminis y en el Sporting Cristal. Luego, en 2013, volvió al país para vestir la casaca de Boca, para finalmente pasar al Alba Blaj rumano.
Para destacar también es que sus inicios en el Albirrojo no fueron los más comunes, ya que los primeros pasos los dio en handball y no en el voley: "Era muy chica, tenía 10 años, y fue lo que más me marcó de Talleres. Eramos cuatro chicas de la misma edad, jugábamos de memoria, pasaron los años y seguimos siendo las mismas", recordó.