-¿Te habían hablado del público? -Nunca me habían hablado antes, pero se ve que les gusta mucho el tenis. Creo que es un deporte muy importante en este país, tienen muy buenos tenistas. Los fans son muy eufóricos, en especial en los partidos de noche, que hay una gran atmósfera. Cuando salga Nadal, el jugador estelar del torneo, será grandioso en la tribuna.
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-Desde chico que entrenás con Günter Bresnik y se sabe que lo hace en lugares extraños. ¿Es difícil estar a su lado? -Sí, por supuesto. Es muy difícil entrenar con él pero creo que es muy necesario si querés ser un jugador del top ten. Es un esfuerzo que debo afrontar. Creo que es lo que más suerte me ha dado en mi carrera. Gunter es un grandísimo entrenador.
-¿Continúa con esos métodos de entrenamiento? -Solíamos entrenar en el bosque, correr varios kilómetros y levantar piedras y troncos, pero ya nunca más. No es fácil ser tenista y menos si sos joven. A veces tenés que hacer mucho más esfuerzo para llegar a ser un top ten.
-Durante la adolescencia ingresaste al ejército.-Sí, pero no era tan adolescente, lo terminé el año pasado. Pasé un interesante momento allí, aprendí muchas cosas nuevas.
-¿Es común en el país?-En Austria es obligatorio, todos los chicos lo hacen. Pasamos un muy buen momento, nos divertimos.
-¿Por qué considerás que Austria tiene tan pocos tenistas en el top cien? ( Andreas Haider-Maurer es el 76°) -Y... no somos un país muy grande, ocho millones de personas viven en Austria y en los últimos veinte o treinta años hemos tenido algunos tenistas entre los cien mejores del circuito. No es malo para un país como el mío.