Otra vez mucho calor, otra vez playa a pleno, otra vez mar hasta quedar arrugados. Mar del Plata, al igual que toda la franja costera que convoca a miles de turistas en cada verano, propuso una nueva jornada con más de 30 grados (antes del mediodía ya habían 28) y la invitación a la playa desde bien temprano.
Eso sí, durante todo el día hubo nubes surcando el cielo y generando cierta inquietud a la gente, habida cuenta de que todos los pronósticos hablaban de la posibilidad de algún chubasco a lo largo de la jornada, chaparrones que, en distintas zonas aparecieron recién por la noche, cuando ya las familias habían dado rienda suelta a otro día de playa, el vigésimo en forma consecutiva desde que empezó al año.
Y es que enero, con más o menos calor, con más o menos nubes o con más o menos viento, siempre aportó su cuota de sol brillante de manera que sólo necesitó una cuota de actitud para armar los bolsos e instalarse en la playa preferida.
Incluso, este año, el mar está más templado (ver aparte) a diferencia de lo que ocurrió el año pasado, cuando la temperatura del agua había bajado dos y a hasta tres grados de la marca promedio para esta altura del año. Salvo en los primeros días de este 2014 (y también los últimos de 2013 con mucho calor pero el agua demasiado fría), el mar se retempló y ahora, los más sensibles, sólo tienen como excusa para no darse un baño el hecho del aire que sopla al salir que, en algunas ocasiones, fue bastante fresco.
A fin de año el agua estaba fría. Pero en los primeros días de enero su temperatura subió unos grados y ahora está más agradable que en las últimas temporadas
Están los que pregonan y llevan adelante una estrategia decidida y no vacilan: enfocan la rompiente y se lanzan a la carrera sin pausa hasta caer y comprobar de una vez qué tan fría está el agua del mar. Otros no se meten nunca. Y están también los que lo encaran de a pasitos, el cuerpo rígido y en puntas de pie cuando el agua les va llegando a la cintura; un chapuzón y vuelta a la orilla. No es una novedad: el agua del Mar Argentino, en estas latitudes, es más fresca que en otras. Pero este año, por algún fenómeno local vinculado al viento, su temperatura subió y superó las marcas de los últimos dos eneros e, incluso, la de diciembre de 2013 cuando, pese al intenso calor que sofocó a todos, el agua tenía tres grados menos que su promedio histórico.
Según las mediciones, la temperatura del mar está apenas un grado por debajo de la máxima promedio, que es de 20,2. La mínima es de 15,9 y, en los últimos veranos el mar tenía una temperatura de apenas un grado más.
Quien se haya sumergido estos días en el mar habrá comprobado lo que indican las mediciones del Departamento de Oceanografía del Servicio de Hidrografía Naval. Una de sus áreas, el Centro Argentino de Datos Oceanográficos, registra los promedios de la temperatura del agua de mar.
'Se trata de un fenómeno local provocado por el viento, que lo que hace es desplazar el agua en superficie y hace que aflore la que está en el fondo, que está más fría o viceversa', le explicó un operador de Hidrografía a Diario Popular.
Como si debieran una explicación, a los guardavidas les llega la queja: 'Nosotros tratamos de explicar que a veces hay corrientes frías y que son transitorias; pero es cierto que el año pasado, de un día para el otro, el agua se congeló', recordó Daniel Mestralet, a cargo del operativo de seguridad en playas