El gesto que en apariencia surge como un reflejo puede llegar a aportar tantas calorías como una comida. De hecho, la trampa es imaginar que éste no cuenta o no afecta a la dieta elegida. Los especialistas sugieren no eliminar tal hábito y elegir colaciones con buen aporte nutricional.

Hay muchos actos de ingesta que pueden pasar desapercibidos a lo largo del día, pero sumar entre 500 y 800 calorías diarias, el equivalente a un almuerzo o cena, directamente atenta contra una dieta saludable.

La composición de este 'picoteo' suele ser en base a alimentos como galletitas dulces, medialunas, papas fritas, pan, golosinas, bebidas azucaradas, entre otros.

Desde la Asociación Argentina de Nutricionistas, AADYND, reconocen que una colación puede ayudar a no llegar a la comida principal con demasiada hambre, por lo que recomiendan privilegiar las opciones saludables como una fruta fresca o desecada, un puñado de frutas secas, o un yogur. Advierten que esto sucede porque los argentinos solemos preferir aquellos alimentos industrializados ricos en grasas, azúcares y sodio, como papas fritas, maní salado, galletitas dulces o facturas y otros panificados.

Por el contrario, recurrir a colaciones saludables que aporten valor nutricional, como frutas, yogur, un puñado de frutas secas, un trozo de queso, una barrita de cereal o un alfajor de arroz, puede formar parte de un plan nutricional saludable porque contribuye a que la persona no llegue con un hambre voraz a la siguiente comida.

Los alimentos "buenos"
La clave para que la colación sea saludable radica en la densidad nutricional del alimento y en los hábitos de alimentación.

Los alimentos con buena densidad nutricional son aquellos que presentan una gran cantidad de nutrientes (proteínas, calcio, potasio, magnesio y otros minerales y vitaminas) por cada caloría que aportan. "Por su parte, los de baja densidad nutricional son los de escaso valor nutricional por caloría, con deficiencia de micronutrientes esenciales como hierro, calcio, zinc y vitaminas A o B12", sostiene la licenciada Romina Sayar (MN Nº 2.838), vicepresidente de AADYND.

"Nuestra alimentación, y particularmente la de los niños, suele ser pobre en nutrientes esenciales y elevada en grasas saturadas, azúcares y sodio. Por lo general, es limitada la variedad de alimentos, realizamos desayunos incompletos o los suprimimos, concentramos mucho en una sola comida e incorporamos numerosas calorías con bajo aporte nutricional a través del picoteo que realizamos durante el día", agrega Cecilia Brett, licenciada (MN Nº 2.374) y miembro de AADYND.

Las trampas del olvido
"Muchas veces, cuando les preguntamos a nuestros pacientes por los alimentos que ingieren durante toda la jornada, suelen olvidar o desatender aquellos que forman parte de este 'picoteo' tan poco saludable, y es porque no los consideran parte integrante de su alimentación. Sin embargo, si sumamos las calorías que aportan, nos encontramos con que prácticamente representan una comida más al cabo del día", expresa Brett. 

La Argentina registra una escasa ingesta de fibra, calcio, vitaminas A y C, así como de frutas, verduras y lácteos. Respecto de estos últimos, es importante aumentar su consumo (por ejemplo, incluyendo diariamente un vaso de leche, un yogur y un trozo de queso).

Como sea, asumir que el cambio es posible empieza por una combinación de voluntad, apertura mental y persistencia.

Con esta triple modalidad, la ilusión de mantener la silueta sin volverse loco por el peso del "sacrificado régimen", se vuelve una opción más palpable. Opción, por supuesto que reside en ser honesto al momento de picotear cosas más sanas.

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