El escenario, que incluyó un palco de unos 50 metros, se colocó de espaldas a la facultad de Ingeniería sobre la avenida Paseo Colón, a metros del monumento llamado "
Canto al trabajo" realizado en 1907 por el escultor Rogelio Yrurtia, que consta de 14 figuras de bronce que parecen arrastrar una gigantesca piedra y que alegóricamente expresa el significado liberador y el esfuerzo del trabajo.
"La unidad nos da la fuerza, la solidaridad la cohesión" fue la frase de Juan Domingo Perón elegida por los organizadores para enmarcar el escenario,
rodeado de banderas argentinas y retratos del ex presidente y Evita, desde el cual las centrales obreras seguirán tejiendo -con la lectura de un documento conjunto en el que hablarán de despidos e inflación- el camino de la unificación sindical.
Con pancartas, banderas, tambores, redoblantes y bombas de estruendo, las columnas de manifestantes se concentraron en distintas esquinas del cuadrado conformado por las avenidas Independencia,
9 de Julio, Belgrano y Paseo Colón.
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Ni un paso atrás. Por la cultura del trabajo" era la consigna impresa en la enorme bandera que desplegaron los obreros de la construcción que marcharán por la avenida Belgrano hacia el bajo porteño.
Ante la escasa presencia policial, muchos comerciantes decidieron mantener sus locales abiertos pero bajar las persianas, y hoteles 5 estrellas
mantenían sus entradas valladas, con el temor de que se produzcan incidentes o disturbios entre los divergentes sectores que se sumaron a la marcha, enfrentados durante años.
A lo largo de la avenida Independencia, se montó
una especie de corredor gastronómico, con decenas de carritos e improvisados puestos con mesitas desplegables y caballetes que se montaron para vender choripanes, bondiolas y cuartos de pollo a la parrilla, mientras que otros vendedores ambulantes ofrecían banderas argentinas, remeras o prendedores.
Entre las columnas de manifestantes,
se entremezclaban chicos de secundaria en el horario de salida del colegio y oficinistas que buscaban un lugar para almorzar y apurar el regreso a sus hogares, escapando al caos de tránsito que se generaba en los alrededores de la zona del acto.