Carlos Tevez, fiel a su costumbre, no se guarda nada. Sin cassette, sin la postura habitual de las conferencias de prensa, el flamante capitán de Boca habló de todo con Alejandro Fantino, en Radio La Red. Se refirió a su futuro, contó qué equipo europeo lo llamó el día después de la eliminación de la Copa Libertadores, y qué esperaba en el partido ante Independiente del Valle.
En la práctica de fútbol del domingo veía como los chicos estaban imprecisos, se daban mal los pases, y yo veía que tenían que cambiar eso. Y yo no tenía el poder de poder cambiarlo. Después del entrenamiento hablé con todos. Y no alcanzó. Yo sabía que iba a pasar antes. Eso me fue frustrando durante el partido. Y en el partido fue lo que todos vieron.
¿Por qué no hicieron la misma pregunta cuando pateó en la final de la Copa Argentina? Aquella vez lo metió. El encargado de los penales soy yo, pero si él me lo pide, ¿cómo no se lo voy a dar? ¿Cómo me voy a pelear con él adentro de la cancha? ¿Cómo no voy a querer patear un penal? ¿Cuánto íbamos perdiendo? ¿3 a 1? No me pareció un penal que nos llevaba a la clasificación. Ahí si me peleo. ¡Pero teníamos que hacer cinco goles! Contra Rosario Central, que le dio la Copa Argentina a Boca, lo pateó igual que contra Independiente del Valle. Y nadie dijo por qué no lo pateó Tevez porque lo hizo. Era un penal que teníamos que hacer cinco goles. No me pareció un penal tan importante.
Uno se hace cargo en la medida que uno puede. Yo cuando llegué el grupo estaba armado, tenía líderes muy importantes, y uno de a poco se iba metiendo en cuestiones del grupo y en cosas del manejo del plantel, pero uno no puede llegar y cambiar todo. En Boca hablaba yo, hablaba Agustín, hablaba el Cata. Nos repartíamos.
Cuando volví a entrenar después del partido seguían todos fastidiados, sin ganas. En ese momento uno piensa un montón de cosas. Al otro día perdimos y me llamó Conte para ir al Chelsea. Le dije que no: era Boca o el retiro. Yo juego por la historia de Boca, que es diferente.
Iba manejando, estaba con las nenas, Lito, estaban todos. Todos hablaban, mi nene gritando, no escuchaba nada, yo tratando de hablar en italiano. Me dijo que necesitaba un delantero, que cómo estaba yo para ir y salir campeón, porque Conte es vení acá, somos campeones, vamos a pelear juntos, vos sabés mi forma de trabajar, necesito una voz que hable, que diga las cosas. "Londres", dijo mi señora, ya estaba armando las valijas. Y le dije: "Antonio, yo no estoy para decidir. No me puedo ir así, tengo que quedarme a lucharla por la gente, por Boca".
En este país no se puede ser sincero. Yo podía ir, quedarme en kinesiología, y que digan que me dolía el tobillo y listo. Y en realidad yo estaba mal, no podía entrenar. Por eso pedí dos días. Es normal. Nadie tiene que decir nada. Si le pasa a un chico, o a cualquiera, es normal.
Cuando Guillermo me dijo que iba a ser el capitán, me alejé un poco porque quería ver si realmente estaba preparado para eso. No me cambiaba porque sabía que si le sacaba la cinta al Cata le iba a golpear muchísimo. Uno tiene que saber ubicarse. No quiere decir que vos porque tengas la cinta adentro del partido no seas un capitán afuera y que puedas plantear lo que pensás.
Lo que más falta en Boca es organización. Los grandes equipos tienen un plan. El técnico que está baja cómo se prepara a los jugadores, el preparador físico habla con todos los preparadores físicos, el director técnico habla con todos los directores técnicos y arman un plan de trabajo. Y el chico, cuando llega a reserva, está preparado. Y en Primera ya está preparado. Eso es en Juventus, en Manchester. En Boca se tienen que adaptar al trabajo de Primera, le tenés que explicar cómo se juega en Primera. Estamos formando jugadores en Primera División. El técnico tiene dos ideas tácticas. Y así tienen que jugar todas las inferiores. Hoy se nos desgarró un pibe después de dos días de entrenar con nosotros. Eso no puede pasar.
Todos dicen que estamos peleados con Guillermo. Nosotros tenemos dos cosas muy grandes en común que la gente tiene que entender: nosotros somos ídolos en el club, los dos volvimos al club y nosotros tenemos mucho para perder en Boca. Los dos ganamos todo con Boca. Eso nos lleva a estar más unidos que nunca. La gente empieza con egos, que quién es más ídolo que quién. A mí me gusta que cuando Guillermo entra a la cancha le griten, porque es ídolo.
Con Román, ni bien ni mal. Ni. Para mí es un ídolo, para la gente de Boca es un ídolo. Me gustaría verlo desde otro lado, ayudando al club. Si él quiere tanto al club, yo creo que tiene muchísimo para dar por lo ídolo que es. Para mí es el ídolo máximo por todo lo que ganó. A veces se pone en una posición como que tiene que aparecer, tiene que estar. Eso no lo entiendo porque es el ídolo máximo del club. Él tiene que estar metido en el club, tiene que ayudar a los chicos. No sé qué rol podría tener en el club, pero a mí, si me preguntas, me gustaría verlo en otra faceta y dentro del club, tratando de hacer otra cosa.
Para mí Wanchope era jugador para Boca. A mí me gustaba. Con Tobio di mi opinión, y no por eso el Cata Díaz tenía que salir. A Tobio no le pesa la camiseta. Ya sabes que se la pone y no la pesa. En Boca jugaba en gran nivel, la gente lo quiere, lo ama.
Ni un poquito me peleé, nada. La primera vez que lo puteo, al otro día, lo encaré y le pedí perdón. No Carlitos, todo bien, no pasa nada. Fue la única vez. Y Leo recién arrancaba. Leo es de otro planeta.
Cerrarle a la puerta a la Selección es muy difícil. Hay que dejarle una puerta abierta, aunque sé que es muy difícil.
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