Surgida como un grupo participante de la defensa de las ciudades de Montevideo y Buenos Aires, la Legión resurgió en los últimos años para revivir su historia.

La historia argentina continúa siendo una caja de sorpresas de la que cada día se extraen nuevas e increíbles anécdotas. En 1843, el italiano Giuseppe Garibaldi formó un grupo de compatriotas que se pusieron al servicio del gobierno de Montevideo para participar en la defensa de la ciudad contra el sitio impuesto por el general Manuel Oribe. Garibaldi dio origen así a la Legión Italiana, que entre otras acciones militares tuvo una destacada actuación en el combate de Tres Cruces.

Entre los defensores italianos de Montevideo, se encontraba Silvino Olivieri, que tras la liberación de la capital uruguaya en 1851, se unió al Ejército Grande con el que el general Justo José de Urquiza venció a Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros; y luego se estableció en la ciudad de Buenos Aires.

Sn embargo, la vuelta a la acción no se hizo esperar para Olivieri que muy pronto debió aprestarse a defender la ciudad de un nuevo sitio, esta vez impuesto por el general Hilario Lagos.

Ya que los sitiadores se infiltraban a gusto y piacere por diversos puntos de la ciudad, el gobierno de Valentín Alsina puso al general Bartolomé Mitre a cargo de la Guardia Nacional, y éste llamó a los ciudadanos a tomar las armas para la defensa. De esta manera, la Legión Italiana volvió a la acción con unos 70 integrantes, que se convirtieron en más de 300 para marzo de 1853.

La prueba de fuego de la Legión se dio el 9 de enero de ese año cuando lograron vencer a fuerzas muy superiores en número, acción que repetirían el 2 de febrero con el desalojo de la Plaza Lorea; y el 21 de abril cuando realizaron una arriesgada carga con bayoneta.

Sin embargo, el combate más destacado de ese cuerpo del ejército se dio el 30 de mayo cuando se ganaron el apodo de “Legión Valiente” al combatir y dispersar a una fuerza seis veces más grande que la suya.

‘Habiéndose batido uno contra seis y dado pruebas de mucha serenidad y valor individual todos y cada uno de los que la componían‘, indica un parte del general Mitre de ese día, en el que oficializa el título. El 14 de agosto, un mes después de finalizado el sitio, la Legión devolvió sus armas. Olivieri se dirigió junto a varios legionarios a la localidad de Bahía Blanca a fundar una colonia agrícola militar con el fin demarcar posición frente a los habitantes originarios pero murió asesinado en un motín en 1856.

Después de participar en varias acciones militares argentinas, como la Guerra del Paraguay, la Legión Italiana volvió a ocupar su lugar original en la defensa de Buenos Aires organizada nuevamente por el brigadier general Bartolomé Mitre en junio de 1880 durante el proceso por medio del cual se produjo la federalización de la ciudad. La Legión permaneció activa hasta el año 1902 cuando se disolvió oficialmente.

Un regreso buscado

El 11 de diciembre de 2009, un grupo de amigos refundó la Legión Italiana, aunque ya no para defender la ciudad sino como una manera de revivir la historia de ese glorioso cuerpo.

Herminia González Valerga, Rubén Granara Insúa y César Puliafito fueron algunos de los ideólogos de este proyecto que tardó algunos años en materializarse pero que se mantuvo hasta a la actualidad con la misma fuerza que al inicio.

Tras ponerse en contacto con un grupo de socios del club Tiro Federal de Lomas de Zamora liderados por Sergio Groppa y muy diestros en actividades de recreación histórica, el grupo presentó el proyecto ante el presidente de la Fundación Museo Histórico de La Boca de la Tercera República de La Boca Rubén Granara Insúa que rápidamente abrazó la idea otorgándole una base territorial en ese barrio porteño.

De esta manera se creó la agrupación “Legión Italiana”, libre banderas políticas y partidarias, y compuesta en su totalidad por personal civil ya que, como se estableció durante la confección de su acta fundacional, se trata de un cuerpo cívico voluntario.

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