El CMB es un adelantado. Así como fue el primer organismo boxístico en imponer los controles antidoping, ahora fue el primero en despenalizarlos. Comenzó con el cubano Luis Ortiz, quien peleó el viernes pasado pese a su positivo de hace un par de meses, sin sanciones deportivas ni legales. ¿El mundo marcha hacia eso? La proliferación de casos en todos los deportes, más la aceptación general, así lo marca.

Sorprendió ver en una de las carteleras internacionales del viernes pasado, al cubano radicado en Miami Luis Ortiz, programado para pelear a 10 rounds contra un ignoto yanqui llamado Daniel Martz, en un ring de Florida, USA.

Luis Ortiz es el mismo que hace un par de meses dio positivo en una prueba antidopaje que le efectuó la VADA, por lo cual se cayó su pelea del 4 de noviembre contra el campeón pesado CMB, Deontay Wilder.

¿Raro no? ¿Qué pasó? ¿Por qué peleó apenas 2 meses después, sin que nadie dijera nada? –NdeR: GKO 2-

¿Por qué no se hizo entonces directamente la pelea contra Wilder, que por su parte actuó en la fecha prefijada, y venció por KO 1 al haitiano Bermane Stiverne?

Sucede que, sencillamente, el CMB le “perdonó” la sanción.

Así, como se lee.

O mejor dicho, ni lo sancionó, por considerar que "no tuvo intenciones" de doparse, sino que se trató de una sustancia llamada "clorotiazida e hidroclorotiazida" que controla la presión, ya que el púgil sufre en ocasiones de presión alta.

En consecuencia, el CMB ordenó cumplir solamente con un protocolo médico y realizarse una serie de pruebas para descartar cualquier problema con su presión arterial, sin bajarlo del ránking ni penalizarlo.

Qué bárbaro…

Sin embargo, tanto él como su equipo fallaron en no avisar a la VADA (Agencia Antidopaje Voluntaria) del uso de un medicamento que contenía diuréticos, aunque alegaron que era algo prescripto por un médico, lo cual bastó como fundamento.

Qué fácil… Tantos problemas que los deportistas se hacen, todo es cuestión de alegar prescripción médica.

Nadie, absolutamente nadie dijo nada, ni alzó la voz, ni se quejó. Como si fuera algo natural. Prensa, autoridades, entidades… Un silencio que suena a complicidad, o al menos se le parece.

A partir de ahora, cualquiera puede doparse y justificarlo médicamente –sobran los argumentos en ese sentido- sin ser sancionados, permitiéndoseles pelear, como hizo Ortiz.

No está ni bien, ni mal, pero avisen. Para todos igual.

Cabe acotar que Ortiz es reincidente, porque en 2014 fue también detectado con doping positivo tras su pelea por el título mundial interino pesado AMB frente al nigeriano Lateef Kayode, y su combate, que había ganado por KOT 1, quedó declarado "sin decisión".

Al año siguiente enfrentó por la misma corona vacante al neuquino Matías Vidondo, y lo venció por KO 3.

Pero curiosamente, tras esa pelea al argentino le detectaron un sospechoso doping, que él insiste que era de Ortiz y lo quisieron tapar acusándolo a él, ya que jamás tomó ninguna sustancia extraña, ni nada que alterara su normal preparación de costumbre.

No obstante, para demostrarlo tenía que viajar a USA, gastar dinero y tal vez no poder conseguir su cometido, lo que con casi 40 años y al final de su carrera no era inteligente, más allá de querer salvaguardar su prestigio y honor.

El tema es que por ese asunto a Vidondo le negaron la participación en los JJOO de Río en representación del país, porque saltó el antecedente ante la AIBA.

Es decir, ¿a Ortiz que es reincidente lo perdonan, lo dejan pelear a los 2 meses, y Vidondo 2 años después sigue marcado?

Miremos un poco más bajo el agua. Si el doping no fue sancionado, más allá de que eso esté bien o mal, lo cierto es que la pelea frente a Wilder no se hizo. ¿A quién de los dos se quiso proteger? ¿O lo que se quiso hacer fue proteger el negocio dilatándolo para generar más suspenso, habida cuenta de que salvo una unificación contra Anthony Joshua, ya no hay más pesados para vender?

Ahora bien; esto fue una decisión exclusiva del CMB, organismo que, mal que mal, aunque quiera disimularlo, tiene intereses creados y vive del negocio. Es comprensible. ¿Pero qué hay de las Comisiones de los Estados yanquis -en este caso de Florida-, tan exigentes, y rigurosas?

¿No importó que el púgil fuera detectado con doping positivo, ni que sea reincidente?

¿Qué interés tuvo la Comisión Atlética de Florida para hacer la vista gorda sobre este tema? ¿O es que son inoperantes? Porque si su falibilidad no pasa por la honestidad, entonces pasa por la falta de competencia.

Es curioso además que pese a que Ortiz es uno de los 3 mejores pesados de la actualidad, sólo figura en el ránking del CMB, en el 3º lugar. Las otras entidades –que lo tenían- lo borraron de sus listas. ¿Por qué el CMB es el único que lo deja?

Por interés baila el mono. ¿O tendrá que ver con que Ortiz pasó a las manos de Al Haymon?

Conocidas son las formas con que el poderoso empresario seduce para llevar a cabo sus negocios. Y si no se conoce, se sospecha.

Lo concreto es que a partir de ahora, con este precedente, todos los boxeadores tendrán el mismo derecho a doparse sin recibir sanción ni castigos. Y sin que nadie se atreva a decir ni “mu”.

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