El brócoli, pertenece a la familia de las Crucíferas, a la variedad botrytis y a la subvariedad cymosa Lam. Es un vegetal duro de la familia del repollo o col, con gran porcentaje de vitaminas A y D. Se desarrolla mejor en las estaciones frescas del año. Cada vez es más popular por sus formas sencillas de cocción al vapor, al horno o en exquisitas recetas.
Esta verdura proviene de la col salvaje de origen mediterráneo. Aparentemente fue domesticada hace miles de años y de ella nacen el brócoli, el coliflor, el repollo y el repollito de Bruselas, entre otras especies. Los italianos introdujeron el brócoli a los Estados Unidos en 1806, pero fue en la década de 1920 cuando su consumo se popularizó.
Su aporte de Zinc favorece una mejor función de la próstata y de la calidad del esperma; es muy rico en Luteína y conveniente para las personas con tendencia a la degeneración macular. Para personas que necesiten gran aporte de ácido fólico y hierro como las embarazadas, convalecientes y personas anémicas. Además es una verdura que conviene tener en cuenta durante la menopausia, ya que actúa como fitoestrógeno, a la vez que aporta Calcio. Resulta un alimento conveniente en personas que necesitan vitamina K, que evita las hemorragias, y adecuado en casos de estreñimiento por su importante aporte de fibra.
Contiene sustancias como el Indol, Sulfarano y Fenetilisotiocianato, que se estima que protegen del Benzopireno (sustancia cancerígena presente en cigarrillos, humo de los automóviles, etc.) y su riqueza en antioxidantes como el Betacaroteno, la vitamina C, el Selenio, el Sod o Superóxido dismutasa y el Zinc lo hacen un alimento clave en la lucha contra el cáncer y de la bacteria Helicobacter Pilori. Además podría favorecer la acción de enzimas encargadas de eliminar sustancias cancerígenas.