Con Sean Connery en retirada, los productores de los films del esía británico optaron por un completo desconocido; y así les fue...

Este fin de semana se celebró en el mundo el Día de Bond, instaurado quien sabe por qué fan desde las Naciones Unidas. Los sitios de

Por diversas razones 007 Al servicio secreto de Su Majestad (007 On Her Majesty´s Secret Service) es considerada como una anomalía entre los films de James Bond. La diferencia más obvia es sin dudas el protagónico de George Lazemby, un modelo australiano sin experiencia en la actuación que por algún motivo logró convencer a los productores de qué era el hombre indicado para suceder a Sean Connery, que había dicho basta con el film 007 Sólo Se Vive Dos Veces (007 You Only Live Twice, 1967).

Pero por esa época Lazemby sólo era conocido por los británicos por un comercial de chocolates que protagonizaba en la televisión. Su buena presencia y la gran destreza física que demostró en una prueba cámaras en la que se simulaba una escena de pelea, le otorgó el papel.

Otra gran diferencia es que en el puesto del director debutó Peter Hunt, un hombre que había trabajado como editor en todas las anteriores aventuras de Bond, que no tuvo problemas en ponerse al hombro toda la logística que implicaba filmar esta superproducción.

Otro adelantado fue el guionista Richard Maibaum, que se atrevió a desafiar a los defensores de la fórmula ya probada en las anteriores aventuras del espía, y siguió de la manera más fiel posible a la novela original de Ian Flemming.

Otra de las sutiles diferencias de este film es la banda sonora, que además de la música incidental de John Barry cuenta con la canción We have all the time in the world (Tenemos todo el tiempo del mundo) de Louis Armstrong, el primer cantante negro en componer un tema para el personaje, un hito en medio del avance de los derechos de las personas de raza negra en el final de una década que fue decisiva al respecto en los EEUU.

Intro de "007 Al servicio secreto de Su Majestad" (007 On Her Majesty´s Secret Service)

Artísticamente, el director y el guionista buscaron desarrollar el personaje de Bond, que en esta aventura encuentra el amor en los brazos de la condesa Tracy di Vicenzo y llega hasta el mismísimo altar, aunque como se puede ver en los siguientes films, ese vínculo no prosperará.

En la trama, Bond se encuentra obsesionado con capturar a Ernst Stavro Blofeld (Telly Salvalas), el líder de la organización terrorista Spectre , y en una de sus andanzas logra rescatar a la condesa De Vicenzo (Diana Rigg) de un intento de suicidio en una playa portuguesa.

Sin embargo, la joven resulta ser la hija de uno de los más importantes mafiosos de toda Europa, que le propone a Bond ayudarlo a localizar a Blofeld si se casa con su hija. Bond comienza un romance con Tracy mientras logra localizar al villano y comienza una larga persecución a lo largo de los Alpes Suizos.

Una de las mejores ideas que tuvo el director fue la de dejar de lado todos los artilugios de espías y volver a transformar a Bond en un tipo de acción, y poner el foco en el desarrollo de los personajes para que esa película tuviera una particular trascendencia en la carrera de 007 en el cine.

Y así lo fue ya que, con escenas de acción electrizantes para le época en que fueron filmadas entre octubre de 1968 y mayo de 1969 en Inglaterra, Suiza y Portugal, Al servicio secreto… se transformó en uno de los mejores exponentes de toda la serie.

Lazemby también logró impresionar bastante a los fans, que veían difícil la tarea de reemplazar a Connery, que había hecho cinco apariciones como Bond.

Sin embargo, esa fue la única película que protagonizó.

Ni siquiera la presencia de Telly Savalas y Diana Rigg, muy popular en ese entonces por su papel en Emma Peel en la serie británica Los Vengadores (The Avengers) pudieron impedir que el film fuera uno de los de menos recaudación de toda la serie. Apenas unos 22 millones de dólares en todo el mundo, contra unos 43 de la anterior entrega llevaron a los productores a replantearse qué habían hecho mal: y había una sola diferencia con respecto a las anteriores entregas.

Fue por eso que 007 Los Diamantes son Eternos (007 Diamonds are Forever, 1971) no sólo marcó el regreso de Guy Hamilton como director sino también de Sean Connery, que aceptó volver a interpretar al agente secreto por una buena cantidad de dólares.

Los 43,8 millones de dólares de recaudación le dieron la razón a los productores.

La versión de Lazemby resulta totalmente diferente. De acuerdo a lo que reveló en innumerables entrevistas, los productores de Bond le ofrecieron trabajar en varios films más, pero él rechazó la oferta. “Los productores me hacía sentir un tonto. Menospreciaban cada cosa que sugería sólo por el hecho de que no hacía mucho que estaba en el negocio de las películas”, contó.

“(El productor) Harry Saltzman siempre me decía que si no aceptaba hacer otra película de Bond iba a terminar filmando spaghetti westerns en Italia pero al final ni siquiera podía conseguir uno de esos papeles. Mi agente no lo podía creer pero cuando rechazé a Bond, me hicieron fama de difícil y no pude conseguir trabajo”, agregó.

La carrera cinematográfica de Lazemby sufrió entonces un parate de tres años, a pesar de que fue el único intérprete que recibió una nominación al Globo de Oro como “mejor nueva estrella del año”.

Tras varios trabajos publicitarios, su carrera finalmente despegó en 1972 y se extendió hasta la actualidad con una inusitada cantidad de films y series, mayoritariamente filmados en los Estados Unidos, donde se asentó el australiano para invertir en propiedades, en paralelo a su carrera artística.

Entre todas sus producciones, de tanto en tanto se da el gusto de burlarse de Bond con algún que otro papel en el que aprovecha este “karma fílmico” como fue su participación en el telefilm El regreso del Agente de C.I.P.O.L. (The Return of the man from U.N.C.L.E., 1983) donde interpretó a “JB”.

Sin embargo, y a pesar de que es conocido por el papel de Bond, ni siquiera aparece en las encuestas que hacen los sitios de Internet sobre quién es el mejor Bond, quizá por el hecho de haberlo interpretado una sola vez.

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