"Le estaba escapando al rol de conductor", dice el actor Darío Barassi, quien disfruta de una buena temporada con el ciclo de entretenimiento de El Trece.

Al frente de 100 Argentinos Dicen, en poco tiempo, Darío Barassise convirtió en el elegido de las familias y en uno de los preferidos de la tarde de El Trece. Es que el programa familiar de juegos y esparcimiento con el que debuta como conductor, logró con creces el único objetivo que se proponía este inquieto actor, ex notero y abogado de profesión: el de entretener al televidente en un año tan dramático. Amante de la adrenalina implícita en los desafíos, el hombre que se reconoce como "bicho ambicioso" y advierte que su techo está lejos, al tiempo que con su característica gracia e innegable carisma se reinventa muestra a las claras una de las llaves más funcionales de su suceso; el reírse, en primer lugar, de sí mismo.

"Transito lo que pasa con mucho disfrute. Tenía muchas ganas, mucha esperanza. Confiaba mucho en el formato y en el equipo que conformamos entre la gente de Boxfish y El Trece, pero para mí era todo un desafío. Asumir ese rol de conductor en el que, si bien siento que tenía ciertas herramientas más desde el actor que desde el conductor, pero las tenía, el resultado es muy positivo", describe Barassi, como todos lo reconocen, agradecido a la productora y al canal del envío basado en el formato estadounidense Family Feud que en 2005 arengó en la misma pantalla Monchi Balestra.

"Yo tenía un solo objetivo; entretener a la gente. Lo único que quiero es entretener a la gente en un año que es complejo, difícil, distinto, particular. Los resultados son muy superadores de lo que nosotros esperamos y sentimos que hacemos un muy buen programa. Estamos con las camisetas totalmente puestas y como en la vida, vamos por más", asegura el hombre que, de lunes a viernes desde las 14.30 por el encendido de la TV, intenta recuperar el espíritu familiar mediante la diversión y participación en preguntas sobre diversos temas.

"Yo me baso en las respuestas que me da todo el mundo. Todo el mundo me agradece ese espacio como de relaje, de distención, de volver un poco a esa tele que también viví de pendejo de juntarme con mi familia en un horario puntual a participar, a jugar con la tele, a jugar con las familias, a jugar con el conductor. Hay algo de eso que está pasando porque, hoy por hoy, entre redes y en la calle, el ida y vuelta es muy directo", acentúa.

100 Argentinos Dicen compite con Cortá por Lozano, que conduce Verónica Lozano, una suerte de "mentora" televisiva para Darío Barassi que empezó en TV como panelista y movilero en AM, el magazine que ella y Leo Montero encabezaban. Hoy son contrincantes en una competencia palmo a palmo. "Vero es amiga, es una conductora que respeto, que admiro. Me parece por lejos de las mejores conductoras que tenemos en la televisión hoy por hoy. Es una mujer brillante, es una luchadora, es una creativa, muy divertida".

"Si bien, me gusta que el programa mida, si bien soy un tipo competitivo yo el foco lo pongo en mi trabajo. A mí me gusta que a 100 argentinos le vaya bien y que tenga un buen número y que ese número crezca indistintamente del número que hagan todos los programas que estén compitiendo en ese horario. Con Vero siempre va a haber afecto, diversión, cariño y agradecimiento", indica con mohín de complicidad.

Para el intérprete que se destacó en ciclos como Educando a Nina, Quiero vivir a tu lado, Viudas e hijos del rock and roll, Simona y Chueco en línea, entre otras ficciones, la posibilidad de ser convocado a un casting y explorar los terrenos de la conducción desde el actual ciclo de la tarde fue poco menos que un acto de salvataje para decidir probarse en un área a la que esquivaba y reactivarse en medio de varios proyectos que se frustraron en tiempos de pandemia.

“La verdad es que al principio de la pandemia estuve bastante golpeado. Lo de Corazón Loco que no se pudo estrenar en cine (la película que rodó junto a Adrián Suar que finalmente se lanzó en Netflix) y tenía tres proyectos: dos series y uno teatral, espectaculares para mí y desafiantes sobre todo para mí que siempre tengo mucho hambre por… siempre tengo mucho hambre. Punto”, se ríe Barassi.

“Pero además también siempre tengo mucho hambre desde el actor. Me gustan los desafíos y componer personajes y demás. Estaba muy contento de cómo iba a ser mi 2020, se frustró todo, se frenó todo y ahí en la oscuridad apareció esta luz”, explica quien debió posponer en el mes de marzo la segunda temporada de la pieza Carcajada Salvaje junto a Verónica Llinás con la que pronto regresará.

“Yo le estaba escapando un poco al rol de conductor. La verdad es que había muchas ofertas en esta línea y le estaba escapando porque me siento más cómodo y me apasiona más y me gusta más el actor. Pero bueno, fui a hacer la prueba y ya algo me pasó”.

-¿Cuánto hay del Barassi real, el de puertas adentro, y cuánto de personaje en la imagen que transmite el conductor de 100 Argentinos?
-Mirá, la opinión más generalizada de todo mi ámbito es que estoy muy transparente, que estoy muy genuino, que estoy 100 por ciento yo. Siempre hay una cuota que me dejo puertas para adentro porque tiene que ser así. Porque soy de los que creen que es necesaria e imperiosa la intimidad. Yo jamás podría ser Barassi si no soy Darío de las puertas adentro de mi casa. Por suerte, yo entro allí y está mi familia, están mis chicas (su mujer Lucía Gómez Centurión y su pequeña hija Emilia) y todo ese universo es mío, propio, privado y eso alimenta toda la estructura. Pero sí obviamente hay mucho de mí en ese personaje. Siempre digo que Barassi es muy parecido a Darío nada más que potenciando algunos rasgos, algunas características. Lo único que puedo decir es que estoy patinando, estoy nadando, entro al estudio, arranca el programa y hay una fluidez enorme. Estoy liviano y peso 1300 kilos digamos.

-¿De qué cosas te rescató el humor que parecería tenés incorporado en lo cotidiano?
-El humor es totalmente salvador no me cabe ninguna duda, el humor es terapéutico y el humor me acompaña en todo. Con el éxito, con el fracaso, con la felicidad, con el dolor. El humor atraviesa mi vida, es algo con lo que nací. Es mi modo, es mi modus operandi. Yo transito todas las situaciones de la vida atravesadas por el humor. Desde pérdidas de familiares, desde logros frustrados, todo. Pero también el éxito. Yo también me río del éxito y me río del fracaso. Es como mi manera de ser. Me es indefectible. No significa que me ría de todo el tiempo. Soy un tipo absolutamente serio, analítico, racional, pero generalmente cuando me puedo reír de algo es porque ya lo evolucioné, ya lo procesé.

-¿Sentís que para el actor tal vez juegue en contra y el encasillamiento del humorista impida incursionar en otros géneros?
-A mí no me gusta estigmatizar. No me gusta cuando te agendan en un determinado registro. Soy un tipo que se formó como actor. Estudio teatro desde los 16 años. Siento que estoy bastante formado, que tengo la capacidad de componer. Muchas veces la gente te dice: “haces de Barassi”. Y sí, porque también me buscan mucho para que haga eso, sobre todo en ficción. Pero siempre estoy ansioso de que aparezcan proyectos que me corran, que me incomoden, que me desafíen porque de verdad creo que tengo herramientas para hacerlo. Esperamos que lleguen tragedias griegas para hacer en el Cervantes. Creo en la formación, creo en el entrenamiento. Actoral, no físico (vuelve a sonreír).

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