El escritor y músico Alejandro Dolina realiza en la sala Astor Piazzolla del complejo Auditorium marplatense, una nueva serie de presentaciones de su clásico radial La Venganza Será Terrible en Mar del Plata, una práctica que, según confesó, vive "con mucha felicidad".
"En estos encuentros de aquí hay mayor expresividad, aunque más no sea porque no nos vimos nunca o nos vemos una vez por año y no es que uno se quede simplemente con la efusividad pero hay, como diría Borges, 'un previo fervor' y un cariño implícito que en las funciones de Buenos Aires no se registra", destacó Dolina.
Al filo de otra multitudinaria reunión que le adosó el calor del vivo a la transmisión que se puede sintonizar cada medianoche a través de Radio Del Plata (AM 1030), el artista además celebró que "también está la prolongación de la función bajo la forma de fotos, de saludos, de recuerdos, que es mucho más intensa".
El creador, que está acompañado cada noche por Patricio Barton y por Gillespie hasta la finalización de la serie marplatense, prevista para este viernes 24, dijo: "Hay artistas que no encuentran tan gratificante el encuentro con el público, pero yo sí me siento muy feliz con eso".
Entre la valoración de lo afectivo y la relativización de los números de la audiencia, reveló que "la profesión que vuelco en el programa es la artística y sólo haciéndolo soy feliz".
"Si además consigo buenas condiciones de trabajo y llegar al público y que el público se conmueva con lo que yo hago, tanto mejor, porque así se cumple del todo el propósito artístico que podría ser principalmente el conectarse con otras personas para que esas personas nos quieran", resumió antes de citar a Roland Barthes.
El autor de los libros Crónicas del Angel Gris, El Libro del Fantasma y El Bar del Infierno adelantó que ya trabaja junto al mismo equipo con el que en 2012 hizo Recordando el Show de Alejandro Molina para hacer una serie televisiva de similar carácter.
"Todavía hay que escribirla y la grabaremos bien avanzado el año con la misma gente del equipo de (Juan José) Campanella que hizo el programa bien a partir de una modesta idea mía", precisó.
Al respecto añadió que "me gusta mucho el trabajo en equipo y además tengo mucha conexión con mis hijos Martín y Alejandro. Ensayar, ver como las cosas van tomando forma y van saliendo es siempre una tarea muy colectiva y muy luminosa".
"Ese tipo de trabajo es muy distinta -comparó- al hecho de estar escribiendo y pensar, a las 4 de la mañana, que nada está saliendo bien".
Desde esa percepción, indicó que "la escritura, especialmente en el principio de cada proyecto, tiende al desaliento. Uno tiene ocasiones de desalentarse a cada punto y coma y siempre siento que no voy a lograrlo. Porque peor que la página en blanco es la página mal completada".
Pero después de las 600 páginas de su primera novela Cartas Marcadas, Dolina aceptó que prepara otro volumen que "está tan al principio que puede derivar en otra cosa, pero creo que será un libro de relatos".
En cuanto a la modalidad que aplica a la hora de encarar una obra, aseguró que "nunca apareció la inspiración, nunca aparece nada y he dejado de creer en eso".
"Lo que existe es el trabajo y prepararse uno para estar cada vez mejor. Estudiar, leer mucho y después esperar a que aparezca una idea pero no sentado, sino escribiendo", formuló.
comentar