Para que quede claro de entrada, antes de subir a escena las pantallas del
Luna Park repitieron la conferencia de prensa en la que
Carlos Jiménez, la Mona, se disculpó por aquel espectáculo en el que
una fan masajeó sus genitales en pleno show. Claro que a su término se escuchó un editorial de un periodista cordobés que libraba de cargos morales al rey del cuarteto y enumeraba la cotideanidad con la que "los políticos nos meten el dedo en el culo, sin pedirnos perdón". La monada rugió y el mítico estadio porteño estuvo listo para recibir al
gigante del mediterráneo. Campo, pullman y plateas repletas, buen sonido y el ya clásico show de la Mona en Buenos Aires daba así un nuevo comienzo.