Los falsetes de Rose fueron reemplazados con un tono grueso con más de carraspera que de impostura de líder sexy. Aun cuando conserve un sombrerito al tono y botas de muchacho recio. Igual no es esto lo que importa a los casi 18 mil espectadores en Ferro, sino el recorrido clásico donde no falta ni heavy ni hard ni punk rock. Así, los Guns cumplen con buena parte de lo que se espera: lo mejor de Appetite For Destruction y Use Your Ilusion I y II, discos emblema de los 90, surgen en canciones como Jungle y Estranged, entre los más celebrados de la noche.
El silencio del arranque quedó relegado con el correr del show. Axel, elogió al gran "retornado", en alusión a McKagan, pero también obligó al público a alejarse del escenario al momento de las bengalas. "Hagamos todo lo posible de gozar una noche tranquila", propuso, mientras sus fieles retrocedían obedientes. A puro rock, la noche se fue extinguiendo y la platea de Caballito se transformó en una sábana blanca, con sus celulares encendidos. November Rain sonó con tanta fuerza, acaso buscando que una lluvia porteña corone la jornada. Fallida ilusión, Guns sin el solo de Slash, sonó como reflejo de lo que supo ser.