“La idea es no tener prejuicios de lo que uno ve ni de quién se trata, sino que la primera percepción queremos que sea el sentir el amor que se tiene hacia el otro”, dice la conductora, de amplia experiencia en el género.

Los productores tienen cierta visión a la hora de colocar productos en la televisión abierta. El Trece notó la ausencia del formato talk-show en la grilla y enseguida apareció el nombre, se diría casi de manera automática, de Andrea Politti, quien tiene un largo recorrido en la materia y con todos los honores desde 12 corazones (2004) en adelante.

El lunes arrancó con Ojos que No Ven (El Trece, 16.45). Una fórmula probada para hablar de amor, a cargo de, como la misma Politti se bautiza, “una experta en asuntos del corazón”.

Su último paso en la televisión fue en 2016 con Los Unos y Los Otros (América), un talk show de solas y solos con producción de Mandarina, que hoy la volvió a convocar para ponerse al frente de Ojos que No Ven.

El ciclo debutó con una marca de 5 puntos y arranco con un amor trunco. La participante Mercedes, ex novia del mejor amigo de Fernando, no aceptó su declaración de amor.

“Por eso me gusta el vivo, el ciclo tiene una adrenalina especial y va sin red. Esto no quiero decir que a la gente se la tira o se la lanza. Justamente, van a tener su lugar de contención. Es como el teatro, porque uno no sabe qué va a pasar en cada función”, cuenta Politti como experta en el formato Talk Show después de estar al frente de grandes éxitos como Cuestión de Peso (2006/08 por El Trece) y Los Unos y Los Otros (América 2011/13 y 2016).

El matiz de este talk show es vendar los ojos a los participantes que reciben la declaración de amor.

Ellos durante casi todo el programa deben adivinar de quién se trata y el misterio se revela al final de cada emisión: “Lo divertido es que la comunicación es a través de los sentidos, por eso el título Ojos que no ven. La idea es no tener prejuicios de lo que uno ve ni de quién se trata, sino que la primera percepción queremos que sea el sentir el amor que se tiene hacia el otro. Se tapan los ojos para que cobren sentido los roces, se tocan las manos, se sienten los olores. Diría que es un talk show de los sentidos o sentires”.

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En un lapso de catorce años entre 12 Corazones (un talk show para buscar la media naranja) y Ojos Que No Ven “primero pasó un siglo y el amor se concibe de otra manera en tiempos de redes sociales. Ahora todo es más vertiginoso, nos desconcentramos y dispersamos cada vez más. No sabemos perdonar, no entendemos cuando el otro entra en una crisis personal y que tiene diferentes tiempos que uno. No sabemos esperar y me ha pasado escuchar en este último tiempo frases como: ‘Yo me separo porque lo amo’. ¿What?”, se pregunta Politti de manera irónica sobre los nuevos tiempos.

Para participar hay un límite: los concursantes deben estar solteros porque “sino sería otro programa”, suelta Andrea y desata una andanada de risas. Y si fuera no así “sería más televisivo aún porque sería romper parejas. Claro que no es la idea del ciclo”, aclara. Para Politti en la televisión “hay que bajar un cambio y hablar de amor. Acá los participantes abren sus corazones para conocer sus historias, de sus soledades y de muchas cosas que tienen que ver con la comunicación”.

La conductora entiende que la televisión abierta íntegra es “un reality dentro de un reality. Es un talk show en sí misma donde entran todos: periodistas, actores, productores , panelistas que se contestan entre sí. Eso crea una falsa sensación, porque lo que pasa adentro de la tele no sucede afuera. Ahora que trabajo la tele veo las cosas de diferente manera. Todos los programas son parecidos entre sí y así es lógico que aparezcan guionados hasta los noticieros”.

La conductora habla de una mezcla de límites entre formatos y trabajos específicos de la pantalla chica: “Acá lo que importa lo que se contestan unos y otros. Uno dice una cosa que enoja al otro, éste contesta más fuerte y de todo eso hacen programas de televisión y así se pierde la diferencia entre un periodista y un actor. Yo digo que ahora estamos todos revueltos. A todos nos miran igual. Pero yo soy de otra época. A mí me gusta más hablar desde la armonía, el respeto, puedo disentir, pensar diferente. Yo no voy a hablar más fuerte para tener más prensa”.

Cuando se ingresa a la caja boba es difícil esquivar la polémica, Politti nunca ingresó en ese juego. Prefiere quedarse al costado del camino en el mundo televisivo: “Yo no sé si está bueno, por ejemplo, ver a un ex Presidente de la nación en un ciclo de espectáculos. No sé si está bueno, pero claramente es lo que sucede. Es una realidad”.

En cuanto a los espacios virtuales, más precisamente las redes sociales como nuevo modo de relaciones personales, Politti destaca en especial el papel de Instagram, sobre todo entre los jóvenes: “Uno envejece cuando empieza a comparar con el pasado. En Instagram lo importante es que uno mismo sea el protagonista no entra en relación con el otro. Con las selfies pasa lo mismo, es mirarse todo el tiempo al espejo. A mí no me sucede como a los demás de mostrarme todo el tiempo. Sólo lo hago por cuestiones de trabajo”.

andrea politti

Hace verano junto a sus especialistas

La bandera insignia de Andrea Politti para el ciclo Ojos Que No Ven es una remera blanca con la inscripción de la frase en letras negras que dice: “Si no es amor, que no sea nada”. Muy claro el concepto del talk Show que arrancó el lunes pasado en la franja que dejó vacante el ciclo Este Es El Show, con José María Listorti.

El programa pasó la prueba del rating, no desentona con los números de la tarde del ciclo. Acompañan a Politti, tres especialistas: Gabriel Cartañá (psicólogo), Lucia Brizuela (astróloga) y Paola Kullock (orientadora sexual).

“Me encanta el horario, siempre trabajé en la de la tarde. Me gusta laburar en verano porque el calor distiende al espectador, se sienta al lado del ventilador, como si estuviera de vacaciones. Mi contrato es hasta marzo inclusive”, remata Politti conociendo como ninguna los tiempos de la TV.

Conductora que le gana a la actriz

“El trabajo de la conducción me abrió otra puerta de trabajo. Es otra tecla. Con el trabajo de actriz me doy el lujo de elegir los papeles que tengo ganas de hacer. Puedo esperar ese papel. Es más, tengo expectativas de desdoblarme también en la dirección”, cuenta Politti pensando en un futuro no muy lejano. De hecho, en la televisión en la última década se la reconoce más por la conducción que por sus papeles actores.

La última tira que hizo como actriz fue Patito Feo en 2004/05 por El Trece y luego hizo algunas participaciones en unitarios como Maltratadas (América, 2011). Como actriz reconoce el escaso espacio para la ficción en la grilla de la televisión abierta: “Me duele en el alma, es durísimo lo que está pasando. También es cierto que hoy producir ficción en nuestra televisión es carísimo, no se puede sostener. Es una realidad tremenda”.

En cuanto a la conducción Politti también dio lugar a la posibilidad de poder dar el volantazo hacia la conducción de un magazine, aunque para ello, según la conductora, se tendría que generar un hueco en la TV por la gran oferta que existe hoy en este formato en vivo. Sin dudas, ella se siente con fe para asumir lo que venga mientras se sienta segura. Una todo terreno de la TV en materia de relaciones humanas.

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