La actriz confiesa que muchas veces acepta cuando en realidad quiere decir "no". Dice que alguna vez tuvo una crisis existencial, "pero enseguida encontré mi GPS". Y afirma: "creo que estoy cada vez más parecida a lo que quería ser".

No se reconoce intransigente. Asegura que el paso del tiempo no le quitó su capacidad de disfrute. Sostiene que sus seres queridos constituyen su dique de contención. No se deja guiar por las apariencias y no cree que el pasado sea perfecto. Patricia Viggiano, -quien forma parte del nuevo elenco de la comedia “Falladas” que a partir del 31 del corriente y durante el mes de setiembre se presentará en distintos lugares de Buenos Aires-; afirma que estoy viviendo la vida que realmente quiero, pero no en el mundo que deseo vivir.

A la vida, ¿la ve en blanco y negro o con matices?

-La veo con matices y le pongo colores.

¿Cómo combate el estrés?

-Haciendo gimnasia tres veces a la semana, meditando y llevando adelante las cosas que me dan placer.

¿En qué le cuesta poner límites?

-Tengo el sí flojo. A veces, digo “sí” cuando quiero decir “no”.

Con el tiempo, ¿mermó su capacidad de disfrute?

-Al contrario, se acrecentó.

¿Qué lugar ocupa la familia en su vida?

-El primer lugar, luego viene mi vocación.

¿Qué se le pasó como un soplo?

-Sin duda, el crecimiento de mis hijas. En realidad, la vida se me pasó como un soplo. Todo ha sido muy veloz.

¿Cuándo comenzó a tomar conciencia de la velocidad de la existencia?

-La noción me la dio el crecimiento de mis hijas. Eso me hizo tomar conciencia del paso del tiempo.

Y del paso del tiempo, ¿qué la inquieta?

-El deterioro físico y mental producto de una enfermedad.

En ese aspecto, ¿se cuida?

-Como muy sano, me hago un chequeo anual e intento estar lo mejor posible.

Su edad mental y su edad espiritual, ¿condicen con su edad cronológica o se siente una chica de veinte?

-No me siento una chica de veinte, pero siento que mi edad mental está acorde con la edad cronológica, que no tiene que ver con mi edad biológica sino con la edad de mi alma que, por suerte, es muy joven.

¿Siente que existe una armonía entra esas tres vertientes?

-Siempre trabajé para lograrlo. Creo que estoy cada vez más parecida a lo que quería ser.

Los hijos, ¿hacen mejores personas a sus padres?

-Sí. La maternidad te proporciona un aprendizaje diario increíble. Los hijos son un motor permanente y uno aprende de ellos otras formas de pensar, de ver la vida y eso es muy enriquecedor.

¿Podría decir que es una buena madre?

-Todas las madres nos equivocamos y nuestros hijos también se van a equivocar, pero lo que sí sé es que siempre intenté dar lo mejor de mi como madre.

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Con relación a que cada uno lo puede armar como desea, ¿se podría afirmar que el pasado es perfecto?

-Creo que el cerebro es bastante engañoso y acomoda las cosas como quiere o puede.

Y las apariencias, ¿también son engañosas?

-Sin duda.

¿Usted no se deja guiar por las apariencias?

-No, porque soy perceptiva. Sólo me dejo llevar por lo que siento.

La apariencia de una persona es su imagen, ¿usted hace muchos sacrificios por su imagen?

-Antes no, ahora sí, pero tampoco tanto. Debería sacrificarme un poco más con la comida (risas).

A estas alturas, ¿qué la ruboriza?

-Muy pocas cosas, pero no puedo evitar sentir vergüenza ajena.

¿Cómo anda de su capacidad para el asombro?

-Muy bien. Si no me asombrara más, querría decir que ya fui.

¿En qué anda a la deriva?

-En nada. En cierto momento tuve una crisis existencial, por llamarla de algún modo, pero enseguida encontré mi GPS.

Y ahora, ¿se orienta con facilidad?

-Casi siempre me orienté con facilidad. De hecho, por ejemplo, nunca tuve problemas de vocación y ni dudé de lo que quería.

Por último, ¿podría afirmar que está viviendo la vida que realmente quiere?

-Si, puedo afirmar que estoy viviendo la vida que realmente quiero, pero no en el mundo que deseo vivir.

“Contra los miedos, lo peor que se puede hacer es pelear”

Para Patricia Viggiano “el miedo es algo que uno imagina que puede ocurrir, pero que si no se lo sabe manejar puede resultar paralizante y uno la puede pasar muy mal”.

Frente a una situación que le genera temor, la actriz reacciona de diferentes maneras: “Las veces que me robaron o las ocasiones en las que seres queridos han tenido problemas de salud, accioné. No sé si el día de mañana accionaré o no”.

Sus miedos están conectados con hechos de la vida diaria: “Tengo miedo por mis hijas, porque no estamos viviendo en un país seguro y también tengo miedos psicológicos como cualquiera”. La integrante del elenco de “Falladas” considera: “Lo peor que se puede hacer es pelear contra los miedos. Pienso que cuando te invade una sensación de temor, lo mejor es dejarla entrar y salir, porque si uno empieza a batallar contra ella, sólo consigue que el temor cobre cada vez más fuerza”.