Tras el éxito de "Reloca" y antes del nuevo unitario de Pol-ka, la actriz se luce en "Petróleo", donde personifica a un hombre, como sus compañeras. La obra que nace de un proyecto colectivo pelea contra estereotipos.

Pilar Gamboa es una actriz de carácter. Sus personajes dejan huella en cualquier ámbito que le toque ejercer su profesión, como la intensa Flor que compuso en “El futuro que viene”, la perceptiva Violeta de “Los únicos”, o la agobiada madre de trillizos de la película “Recreo”.

El Carli que interpreta actualmente en “Petróleo”, quinta obra del Grupo Piel de Lava que se realiza en el Teatro Sarmiento, no es la excepción.

“Es el clásico macho argento, el que desea ver al otro cometer un error para marcárselo, a la vez que empieza a entrar en una zona de sensibilidad completamente nueva y desconocida en su construcción de macho”, describe Pilar, que además está grabando “Otros pecados” -unitario de Pol-ka escrito por Carolina Aguirre- junto a Erica Rivas, y que interpreta a Valeria en la película “Re loca”.

Es uno de los cuatro hombres que conviven en el tráiler de un yacimiento petrolero en la Patagonia y es también el resultado de una investigación del grupo Piel de Lava, integrado por cuatro mujeres -Ellisa Carricajo, Valeria Correa, Laura Paredes y la misma Pilar Gamboa- sobre la posibilidad de habitar personajes masculinos desde una forma de trabajo colectiva. En “Petróleo” conviven el humor y el vacío de la existencia, los estereotipos masculinos y su posibilidad de salir de ellos.

l¿Cómo surgió la idea interpretar obreros de un pozo petrolero siendo, además, mujeres haciendo papeles de hombres?

-Hace tiempo, antes de que nos llamara Vivi Tellas para participar del programa Artista en Residencia -del Complejo Teatral de Buenos Aires y en el marco del cual surgió “Petróleo”-, nos habíamos juntado con las chicas a pensar un posible futuro quinto trabajo. Ya habíamos empezado a fantasear con la idea de hacer de hombres. De ahí en adelante, el argumento de la obra fue un trabajo minucioso de investigación. Pensar qué cosas nos servían como actrices para profundizar el mundo masculino.

l El hecho de ser mujeres haciendo de hombres, ¿fue algo que decidieron hacer como experimentación teatral o más como una búsqueda social de ver qué pasa con los estereotipos masculino-femenino?

-En este trabajo fuimos cautivadas por una hipótesis fuerte: ¿No es el género acaso una construcción ficcional más? ¿No es el género una construcción cultural? Fue lo que más nos interesó. Cuando empezamos a trabajar en los ensayos desde el cuerpo a estos hombres nos poníamos premisas actorales para entender qué debíamos modificar desde nuestro cuerpo “femenino” para llegar a un gesto “masculino”. Y fue muy revelador.

l ¿En qué sentido?

-Descubrimos que con tan sólo abrir las piernas en una silla y aplomarse con comodidad en ese estar, ya empezaba a aparecer una idea masculina. Desde niñas, fuimos criadas bajo frases como “cruzá las piernas, se te ve la bombacha, sos una nena”. Entonces, en esa intensa bajada, vas armando tu mujer. Siempre incómodas en el estar, siempre atentas, siempre cruzaditas de piernas. Al empezar a trabajar en la construcción, nos desplomábamos en la silla, abríamos las piernas y respirábamos una cierta comodidad en el cuerpo y ya algo de lo masculino empezaba a aparecer. Llegábamos corriendo a los ensayos a ponernos la ropa provisoria de varones que nos habíamos llevado, jogging, remeras grandes, zapatillas, buzos. Y nos reíamos de eso. ¡Qué cómodos que están hasta en la vestimenta que usan!

l ¿Cómo describirías a tu personaje, el líder del grupo?

-Es el supuesto ‘macho alfa’, el típico “mansplaining”, el que sabe todo antes de que todo suceda, el que en la jerga está forzado a demostrar que es el “que la tiene más larga”. Ante la llegada de Palladino, el trabajador nuevo que se suma al trailer, toda su masculinidad se empieza a ver afectada. De golpe aparece alguien que lo desestructura con signos que no sabe dónde ubicar. Y en esa zona empieza a moverse sin hacer pie. Su típica y clásica masculinidad, más ligada al machirulo que a otra cosa, se pone en peligro.

l Pasaste del off al teatro comercial. ¿Cómo te afecta?

-A mí me fascina actuar, entonces no me planteo el recorrido como más de una cosa o de la otra. Voy eligiendo con intuición lo que me va interesando probar. Estos últimos años hice mucho cine, tuve la suerte de ser convocada para muchas películas y fue una experiencia fascinante. No diría que una cosa me saca tiempo de la otra, siempre me las voy arreglando para poder hacer todo lo que me interesa hacer y experimentar. Lo que sí, hace siete años ininterrumpidos que no paro de hacer teatro, siempre tuve función de alguna obra. El teatro me resulta el territorio de más plenitud para seguir probando y actuando.i

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