Todos respondieron que querían jugar. Conclusión: un equipo que dio ventajas desde el punto
de vista ísico y que terminó siendo derrotado por Arsenal.
Empezó a caerse
A partir de ese instante Boca perdió la dependencia de sí mismo y ahora sí con un equipo conformado por suplentes, cayó ante All Boys y terminó compartiendo el tercer lugar en la tabla de posiciones junto con su vencido y con Vélez Sársfield.
En medio de eso, se había logrado la clasificación para la final, en donde Boca igualó 0 a 0 en Chile ante la Universidad, apelando más al oficio que a otra cosa, siendo apurado sobre el final y con un par de buenas y oportunas intervenciones del arquero Agustín Orión. Y el primero de los partidos decisivos de la Libertadores, se presentó tan complicado como se preveía, más allá de que el Corinthians haya conseguido la igualdad en los últimos suspiros del partido. Hasta que se
llegó al partido de anoche, en donde esta vez la magia y los resultados positivos que históricamente, luego de 1963, se consiguieron en Brasil, no alcanzaron.
La frase -cierta- de Falcioni de que Boca jugó el doble de partidos en el semestre con relación a otros equipos, sonó más a un maquillaje que a una excusa. Esta vez. el milagro no se hizo presente y Boca no pudo igualar a Independiente que con sus siete Libertadores, sigue siendo el líder.